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De Bullying a Brilla:r

Cuando era chica, estudiaba en un liceo municipal en Santiago. No era fácil para mí, porque siempre me sentí diferente. Desde pequeña, supe que estaba en el espectro autista, pero en ese tiempo no entendía bien qué significaba eso.

En el liceo, los otros niños me hacían bullying. Se reían de mí porque no hablaba mucho y me costaba decir algunas cosas. Me decían cosas feas y me hacían sentir muy mal. Yo solo quería ser aceptada, pero ellos no me dejaban en paz. Mis compañeros venían de familias pobres, igual que yo, pero eso no los detenía para hacerme la vida imposible.

A pesar de todo, siempre me esforcé en mis estudios. Sabía que la única forma de salir adelante era siendo la mejor en lo que hacía. Pasaba horas estudiando, mientras los otros se burlaban de mí. Poco a poco, mis notas mejoraron y empecé a destacar.

Cuando terminé el liceo, logré entrar a la universidad con una beca. Estudié ingeniería y, aunque fue difícil, nunca me rendí. Sabía que tenía que demostrarles a todos que podía ser alguien importante. Después de titularme, conseguí un buen trabajo en una empresa grande. Con el tiempo, fui ascendiendo y ganando más dinero.

Hoy en día, tengo una familia hermosa y una casa propia. Mis hijos son mi orgullo y siempre les enseño a ser amables con los demás. No quiero que nadie pase por lo que yo pasé. También he ayudado a mis padres a tener una vida mejor, y eso me hace muy feliz.

A veces pienso en esos compañeros del liceo que me hicieron tanto daño. Me gustaría que vieran en lo que me he convertido. No busco venganza, solo quiero que sepan que, a pesar de todo, logré salir adelante. Entendí que la mejor forma de vengarme era siendo exitosa y feliz, sin hacerle daño a nadie.

Ahora sé que no está bien hacerle mal a los demás. La verdadera victoria es sobresalir y demostrar que, con esfuerzo y dedicación, se puede lograr cualquier cosa. Y eso es lo que he hecho.



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