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El champañazo!

Me acuerdo de una vez salimos al campo con unos amigos, para arrancarnos de la ciudad. Llevamos unas frazadas para pasar la noche mirando las estrellas. Ahí estábamos, tirados en el suelo, mirando al cielo.

De repente, una amiga, que siempre sale con cosas raras, sacó una botella de champaña de su mochila. '¿En serio trajiste eso?', le dije, riéndome. '¿Quién lleva champaña a un campamento?', con su cara seria, me respondió: 'Mira, si vamos a ver estrellas, ¡hagámoslo bien!'

Así que ahí estábamos, brindando bajo las estrellas. Mientras nos pasábamos la botella, empecé a imaginar que cada burbuja de la champaña era una pequeña estrella y que estábamos flotando en una galaxia de burbujas. Lo sé, suena chistoso, pero con mi amiga Paula siempre pasan cosas así.

En algún momento de la noche, entre risas y tallas, me quedé mirando fijo una estrella que brillaba más que las demás. '¿Ven esa estrella de ahí?', pregunté señalando. 'Apuesto a que es una supernova. Probablemente explotó hace millones de años y estamos viendo su luz ahora.'

Mi amiga, con su lógica infalible, respondió: 'O tal vez es solo la luz de un avión... ¿No has pensado en eso?'

Todos nos reímos, y yo, en mi estado filosófico-champañero, pensé en lo chicos que somos y en lo grandes que son nuestros sueños. Pensé en cómo a veces nos sentimos perdidos, como si estuviéramos navegando sin rumbo en un mar de estrellas.

En fin, fue una noche increíble, llena de burbujas y estrellas... y aunque mi amiga nunca deja de sorprenderme con sus ocurrencias, siempre me acuerdo de esa noche como una de las más especiales. Quién diría que una botella de champaña en medio del campo podría hacernos sentir como astronautas en una supernova.

Y es que, al final del día, no importa dónde estés... lo que realmente importa es con quién lo compartes. Y yo, definitivamente, no cambiaría a mis amigos por nada en el universo.



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