La plata se siente mal, sobre mis hombros.
Me siento atrapado en un laberinto de mis propias mentiras y engaños, un laberinto del que no puedo escapar. Alguna vez fui el creador de un imperio construido sobre la avaricia y la codicia.
Hace unos años, me sumergí en el mundo de la economia cuantica. Con astucia y audacia, logré acumular una fortuna de más de mil millones de pesos. Pero mi éxito estaba manchado por el sufrimiento de aquellos a quienes exploté y estafé en mi camino hacia la cima.
Ahora, en medio de la noche, me encuentro solo en mi casa, rodeado de riquezas que ya no me traen alegría, solo dolor y remordimiento. El peso de mis acciones se ha vuelto insoportable. Cada centavo que gané de manera deshonesta ahora se siente como una mochila demasiado pesada sobre mis hombros.
Mi esposa, ha sido mi único rayo de luz en este túnel oscuro. Pero incluso ella ha sido arrastrada por la tormenta que he desatado. Las llamadas amenazantes, las miradas de desprecio en la calle, el acoso constante de aquellos a quienes les debo dinero han hecho que nuestra vida juntos se convierta en un infierno.
Hoy ella me dejó. No puedo culparla. Mi sed de riqueza y poder ha destruido todo lo que amaba. Ahora, me enfrento a las consecuencias de mis acciones, sin nadie a mi lado, excepto mi conciencia torturada.
Quisiera poder volver atrás en el tiempo y rectificar mis errores, devolver lo que tomé indebidamente, enmendar el daño que causé. Pero es demasiado tarde. El daño está hecho, y no hay forma de deshacerlo.
Cierro los ojos y me sumerjo en un mar de arrepentimiento y desesperación. ¿Cómo pude haber sido tan ciego, tan egoísta? Ahora, mientras mi vida se desmorona a mi alrededor, solo puedo esperar encontrar redención en algún lugar dentro de mí.
Necesito ayuda urgente...
