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Siempre me pasa

Respecto del caso del alcalde de Laja, me recuerda las veces que fui abusada o acosada por algún jefe o por un wn con cargo superior a mi. Nunca olvidaré que regresando de la licencia post natal de mi primera hija, yo con solo 20 años (1996), fui abusada por un médico en donde trabajaba, que según el para ayudarme con mi dolor en la parte baja de mi espalda, tenía que tocar toda mi columna hasta el ano. En ese momento no dimensioné lo que el asqueroso estaba haciendo, solo salté de la camilla y salí de la consulta en shock sin saber que hacer.

Al día siguiente solo atiné a mirarlo y decirle con rabia, que nunca más me volviera a poner un dedo encima. Obviamente, nunca lo conté.

Me prometí jamás volver a soportar algo así, en el año 2008, era secretaria de un gerente en una empresa, el cual constantemente me invitaba a salir y me decía que cuando tomara reservas para los hoteles donde el debia viajar, incluyera una reserva para mi, que dijera en mi casa que era por trabajo, que seguro mi marido lo entendería... yo solo me quedaba en silencio escuchando, mientras él se reía probablemente de mi cara de nerviosismo y el sudor en mi frente, era una tortura cada vez que me hacia subir a su oficina, yo solo atinaba de manera educada a decirle que eso jamás iba a pasar (la secretaria anterior se fue por lo mismo, todos lo sabían y nadie hizo nada). Obviamente, nunca lo conté.

En el 2011 trabajé en una empresa en donde ser mujer era ser sujeto de constantes 'piropos' o comentarios de como te veías, no podías ni ir a sacar una fotocopia o acercarte a saludar sin que te miraran de pie a cabeza o el culo al darte vuelta, escuchabas los cuchicheos y risas de los 'colegas', que normalizaban mirarte como un pedazo de carne.

En el 2019, fui testigo, porque ahí ya estaba más grandecita y con mucha más personalidad y carácter, de como un gerente, un viejo rancio de casi 70 años acosaba, tocaba y se sobajeaba en mis colegas mujeres, a vista y paciencia de todos. Cuando entre a esa empresa el viejo quiso tratarme igual, pero no se la aguanté, porque iba advertida. El tipo que me entrevistó y luego me contrató, en mi primera semana de trabajo, me puso sobre aviso que el viejo era pasado para la punta, pero que no era peligroso. Solo yo tenia que tener cuidado. También todos sabían.

Esos fueron los itos en mi vida laboral que me marcaron, ni hablar en el diario vivir o en el círculo cercano, podría escribir un libro con esas vivencias.

El escuchar la entrevista que hicieron en un canal a los concejales, en donde todos sabían que la denuncia que hizo la funcionaria era cierta y que nunca hicieron nada por ayudarla., por prestar contención o apoyarla, jamás siquiera la llamaron.

Vi el video y se me vinieron tantos recuerdos a la mente, la entiendo tanto, porque las veces que me pasó a mi, no solo el acoso laboral, sino que abuso y acoso desde muy niña, en ese momento solo pensé en que no podía perder mi trabajo, porque tenía hijos que alimentar y el sentido de desprotección e indiferencia de mi ex marido, me hacían temer en contar, porque claro, era seguro que me iban a decir que como para muchos siempre fui coqueta en esencia, era yo quien provocaría. Muchos años me guardé toda esa mierda, muy pocas personas conocen esa parte de mi. Con los años formé un carácter fuerte, firme y aprendí a defenderme sola, siempre lo he hecho, desde muy pequeña. Me pregunto cuantas mujeres de mi familia y círculo cercano han pasado por lo mismo, no duden en pedir mi apoyo, yo si les creeré y las defenderé. Pero tenemos que parar de normalizar estos episodios, a nunca más callar.

Me dio rabia y pena otra vez.



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