Haciendo lo mejor...
Qué hacer, esa es mi gran duda. Tengo un hijo de veinticinco años casado con una familia hermosa. Vive en un departamento con sus abuelos, pero los viejos le piden un favor y lo hace de malas. Trabaja tres días a la semana en una pega que nada tiene que ver con lo que estudió, pero vive con el caracho largo, no pesca a nadie, pero con los amigos es el mejor del mundo. Como madre, me duele cada mensaje en visto y todas sus ignoradas, que no son pocas. Sé que cometí muchos errores y quizás lo maltraté al criarlo, pero no tenía otras herramientas. No sabía otra forma de criar, ya que venía de una familia así, cosa que trato de reparar con los años. En temporadas somos como grandes amigos, conversamos y cero problema, pero ahora anda en ese tiempo de arrogancia y orgullo. Dice que a su esposa ya la colmó, vive encerrado jugando en la compu, y cualquier cosa que le digan ya lo están molestando porque tiene que levantar el trasero de la silla. No le importa nada ni nadie, es pesado, con caracho amargándonos a todos. Siempre ha sido cómodo, pero cuando vivía conmigo, tenía que cumplir labores en la casa, aunque me costara lágrimas por sus faltas de respeto. Él trabajaba de chico, pero para comprar cosas para él, que nosotros no podíamos en ese tiempo. Era para darse gustos, porque sus cosas necesarias en casa o estudiar siempre las proporcionábamos nosotros como padres. Cuando se casó y se fue, su esposa, por regalonearlo, lo dejaba sin hacer nada. Ella corría para allá y para acá con la guagua en brazos, y él echado en el sillón con el celu o jugando en la compu cuando no estudia, porque toma magister, postgrados; andan todos apretados económicamente, pero él lindo estudia. Su mujer sale el fin de semana a trabajar para ayudar, pero ni eso agradece. Siempre le ruego, le busco conversa, lo saludo todos los días, él no me pesca a mí ni a nadie, nadie le hace falta. Yo siempre lloro, me pone triste, me angustia su modo de vivir, pero ahora estoy en la para de dejarlo solo, que si quiere, me hable, es que ya andar pendiente de cómo me trata me baja el ánimo y me pone mal. Tengo dos niños más que son un amor conmigo y necesitan verme bien. Tampoco quiero que sepan que me pongo mal por su hermano, o terminarán teniendo roces. No quiere ayuda psicológica, terapéutica, ni nada, según él está bien, y el que quiere lo aguanta, si no, no le importa.
¿Qué hacer en estos casos? ¿Sigo rogando, buscándolo, hablándolo, o lo dejo solo? Sé que podrán pasar años y no me hablará. Su esposa ya está harta, no quiere ayuda y no se interesa por nada ni nadie. Con sus hijos tiene horarios para jugar o estar con ellos, cosa que no lo interrumpan cuando esté jugando o acostado con el celu.
Aconséjenme, pero háganlo con sabiduría y amor. Estoy sensible, pienso todo el día en esto y lloro a cada rato. Si mi nuera tuviera opción, ya lo habría dejado.
