Aislada en el trabajo
En mi trabajo, soy la única persona cuyo puesto de trabajo está en un lugar aislado con condiciones climáticas desfavorables: calor y lluvia. Afuera de mi oficina, trabajo en una sala que da a un espacio abierto en donde el exterior no está techado, por lo tanto, recibe el sol directo en verano y lluvia y humedad en invierno.
Mi jefe directo me ignora y jamás presta atención a mis necesidades. Mi jefe superior apenas me saluda y mis compañeras, que no son pocas, solo me hablan cuando necesitan algo de mí.
Cuando voy al casino a almorzar, nadie me habla y pareciera que soy invisible para todo el mundo. Por la naturaleza de mi trabajo, debo atender a mis compañeras, ya que soy proveedora de salud.
Soy la única persona en mi trabajo con esa función. Si en algún momento logro entablar alguna conversación con alguna compañera, pasa algo y debo volver a mis funciones. En otras ocasiones, si logro una charla más larga, las personas parecen aburrirse y se alejan de mí.
Hoy no aguanté más y me puse a llorar, encerrada en el baño. En un desayuno del Día de la Mujer, mis compañeras bromearon insinuando que mi trabajo era deficiente y que no cumplo con mis horarios.
Al principio, yo era muy colaboradora y trataba de aportar en todo lo que podía. Pero luego fui viendo que mis compañeras y jefatura me sobrecargaban de trabajo, y nadie me prestaba ayuda, incluso viéndome colapsada por el trabajo. Cuando he tratado de hablar con mi jefe que me siento estresada y sobrecargada de trabajo, se ríe de mí y me hace sentir inútil, y jamás me ha dado solución, menos hablar con las compañeras y pedirles apoyo. He estado enferma y nadie nunca me escribió ni me llamó mientras estuve con licencia.
Mi error fue tratar de abarcar más de lo que podía para agradar y obtener el trabajo, pero al final se prestó para sobrecargarme de trabajo y no tener apoyo de nadie.
Me siento frustrada. Deseaba mucho este trabajo, está cerca de mi casa y hay varios beneficios como trabajadora, pero hay días en que siento que ya no puedo más.
