Niñez, fui material para el bullying.
He leído a algunas personas confesando sus angustias y su baja autoestima.
Yo empatizo totalmente con eso. Fui un niño flaco, pálido y tímido, para peor con una marca de nacimiento en la pierna. Material para el bullying. No sólo en el colegio, en el cual era visible por las notas no más, sino que en el barrio también, en donde hasta un vecino (una m*rda de persona), me excluía de los juegos con los vecinitos y me inventó sobrenombres. (En los 80 a los niños se nos acallaba diciendo que los hombres no lloran).
Crecí con una autoestima paupérrima, cumpliendo con mis responsabilidades y muy poquito más... viendo de lejos a mis compañeros disfrutar la vida y ser populares. Y uno tratando de acompañar, casi agradeciendo el estar cerca. Así de insignificante me creía.
Hasta que descubrí que tenía un talento. La música cambió mi vida. Aprendí a tocar un instrumento y aprendí muy bien. Eso me hizo florecer, literalmente. Me puso en el mapa, dándome voz y presencia como nunca antes.
He estado en conciertos, escenarios y en momentos que nunca pensé vivir y disfrutar, gracias a la música.
Sin embargo, me prometí jamás perder el rumbo. En mi interior sigo siendo el niño tímido que mira con asombro lo que he podido vivir. Y ayudo siempre, siempre a quienes veo sufrir escondidos como yo de niño.
Toda mi vida me sentí el patito feo. Los demás me ven tipo cisne, sin embargo esa inseguridad es parte de mi. Y lo agradezco, porque me mantiene equilibrado y siempre dispuesto a ayudar a los invisibles.
¿Lo laboral? He grabado discos y singles. Mi talento me ha ayudado a vivir y a vivir bien. Saludos.
