Hoy estuve con una familiar a quien estimo mucho.
Tuve una reunión familiar... cuando ella llegó, vi su rostro similar al mío (tipo salido de un centro de salud mental) con ojeras, ojos apagados y cansados.
Ella trabaja en el INE y como se sabe, pronto se viene el censo.
Con preguntas escuchamos atentos a su relato.
Ella está a cargo de una comuna rural de la RM.
Le llegaron 100 personas quienes quedaron en el puesto de censitas.
Jóvenes y adultos.
No la podía creer cómo la empresa externa había metido gente tan icompetente. Incluso mencionó, con otros colegas, que una tenía rostro de evidente deterioro por drog@s.
- Yo veo que alguien me va a censar con ese aspecto, no le abro la puerta.
Le reclamaron que en el baño habían varias latas de cerveza.
Gente que reclamaba porque 'eso no estaba escrito en su contrato'.
El contrato jamás fue leído, reclamos por el horario, incluso contó entre risas que una muchacha avisó que se iba ausentar una semana porque se iba de mochileo.
Lo que más lata de daba era que... el que más se veía adaptado, el más aplicado, es el que probablemente renunciaría con el grado de descoordinación que hay en el centro.
En serio... a esos reclutadores externo.
¿Cómo pueden ser tan pencas en la recluta?
