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Los bandidos

Ahí voy po', manejando mi auto después de un pique laaargo en la pega, tengo este pensamiento más fuerte y pesado... de los impuestos. Es como si cada mes, al recibir mi sueldo, sintiera las manos fantasmas del gobierno metiéndose en mis bolsillos, dejándome justo lo necesario pa' sobrevivir hasta el próximo mes.

A veces me imagino a los del gobierno como esos bandidos estacionarios que leí por ahí. Sí, esos que en vez de andar de lugar en lugar robando, deciden echar raíces y maximizar lo que sacan a largo plazo. ¿No es eso lo que hace nuestro querido estado? En vez de robarnos de una, prefieren una estrategia más prolongada: un impuesto por aquí, otro por allá, tasas, contribuciones especiales... y así hasta el infinito.

Esto siempre nace de la frustración. Me imagino a esos bandidos estacionarios, disfrazados de honorables funcionarios, al ministro de hacienda, debatiendo la próxima gran idea para 'protección' y 'servicios públicos', o cualquier cosa para justificar subir los impuestos, hasta decir incluso que serán 'otros' lo que pagarán, mientras en realidad están viendo cómo pelarnos aún más a su indefensa gallina de los huevos de oro, o sea, nosotros, el pueblo.

Pero acá no hay héroes que nos salven como en las historias antiguas. No hay un Robin Hood que le robe al recaudador de impuestos, solo un sistema hecho pa' confundir y cansar.

Y así me encuentro yo, un simple mortal, soñando despierto al volante con levantamientos y revoluciones fiscales, cuando en el mundo real, lo único revolucionario es el porcentaje que sube año tras año. 'Capaz debería unirme a la banda de bandidos... y meterme a algún partido político'... pienso con una sonrisa, solo pa' acordarme de que al final, eso me haría uno de ellos.

Llego a a mi casa, ese pequeño reino por el que también pago un tributo al señor feudal... llamado 'contribuciones'...

La realidad siempre encuentra la manera de tirarte pa' abajo, aunque sea un ladrón disfrazado de gobernante el que te dé la bienvenida.



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