Un café?
Y ahí estaba, frente a la fotocopiadora, la misma rutina de siempre en la oficina. Pero ese día, oh, ese día era diferente. Todo empezó normal, hasta que intentó copiar el informe de ventas de Septiembre. Cada vez que pulsaba 'copiar', la máquina escupía una página que decía '¿Más café, Carlos?'.
Al principio, Carlos se ríe... Una broma de los chicos de informática, seguramente! Pero después de la quinta vez, ya no le hacía gracia. Intercambia miradas confundidas con el aire, como si alguien fuera a saltar y gritar '¡Sorpresa!'. Pero nada. La oficina estaba tranquila, excepto por el zumbido constante de la fotocopiadora poseída.
Decide ignorarlo, vuelve a su cubículo. Pero oh, lo que le esperaba allí. Su taza de café, la que había dejado sobre el escritorio, ahora estaba en el suelo. Pero no derramada, no señor. La taza estaba colocada perfectamente al revés, como si alguien le estuviera jugando una broma...
Carlos, intentando mantener la calma, recoge su taza y murmura algo sobre fantasmas aburridos que necesitan hobbies. Vuelve a intentarlo con la copiadora, pero esta vez, antes de apretar 'copiar', le dice en voz alta y clara: 'No, no quiero más café, gracias'.
Y justo así, como si entendiera, la fotocopiadora vuelve a funcionar normalmente. Carlos se queda allí, con las páginas de su informe en la mano, preguntándose si debería agradecerle a la fotocopiadora... o pedir un aumento por lidiar con aparatos poseídos.
Al final del día, nadie le creyó. Pero ya saben cómo es Carlos, siempre con sus historias. Sin embargo, desde ese día, siempre le deja una taza de café extra al lado de la fotocopiadora. Por si acaso.
