La mancha
El universo decidió jugarle una mala pasada. Decimos universo porque, ¿quién más tendría el sentido del humor tan retorcido para hacer que justo en su primer día de trabajo, todos notaran su periodo menstrual? Sí, amigos, hablamos de LA mancha.
La noticia del detalle visual corrió rápido en la oficina y nadie le decía nada y ella seguía su recorrido por la oficina. Cada persona que pasaba por su lado ( la mayoría varones ) le dirigía una mirada que mezclaba pena con un intento fallido de no reír. Lo curioso es que nadie se atrevía a decirle nada. Era como si todos participaran en un juego tácito de 'el que se ríe, pierde'.
Fue entonces cuando un colega que siempre se jactaba de tener el tacto de un elefante bailando ballet, se le acercó. Pero en vez de decirle algo sobre su situación, solo soltó: 'Oye, ¿sabías que los elefantes son los únicos mamíferos que no pueden saltar?' La chica, confundida, solo pudo sonreír y agradecer esa información tan... útil.
El día prosiguió entre susurros y más miradas, hasta que otra chica que trabajaba ahí mismo le susurra al oído sobre su 'situación de emergencia'..., roja como un tomate, solo pudo articular un 'gracias' antes de correr hacia el baño.
El momento incómodo pasó, y la chica se ganó una anécdota que contar... Ahora es 'la chica del primer día', un título que llevaría con una mezcla de vergüenza y orgullo durante el resto de su carrera en la oficina. Y cada vez que alguien nuevo se unía al equipo, no podía evitar contarles, entre risas, su historia del primer día, probando así que, al final, todos tenemos una historia que nos hace humanos... y tremendamente divertidos.
