El ritual
El trabajo más loco que tuve, que hasta parece sacado de una película de bajo presupuesto, pero te juro que fue real. Ahí me ves, llegué a trabajar en una compañía que se dedicaba a vender objetos supuestamente embrujados por internet. Sí, leíste bien. Desde muñecas que se suponía que movían los ojos, hasta espejos que no reflejaban tu alma. La cosa es que yo era el encargado de empaquetar estos "artículos encantados" y gestionar los envíos.
Lo más gracioso es que cada vez que preparaba un paquete, tenía que seguir un ritual específico dictado por el dueño, que incluía desde salpicar agua bendita sobre la caja hasta recitar un conjuro que aseguraba la "protección" del comprador. Y yo, que no creo ni en mi sombra, me veía ahí, haciendo cosas de película de terror de serie B en pleno horario laboral.
Un día, mientras empacaba una vieja caja de música que supuestamente tocaba sola a la medianoche, el sonido de la alarma de incendios retumbó en todo el almacén. Todos salimos corriendo, pensando lo peor, solo para encontrarnos fuera con la vista de tres camiones de bomberos y el dueño del lugar, pálido como un papel, explicándole a los bomberos que probablemente fue uno de los objetos "malditos" que desató la alarma.
Resultó ser que uno de los "rituales" incluía velas encendidas que alguien olvidó apagar. Y la verdad es que nadie, ni los espíritus, quiso provocar un incendio ese día. Al final, todo quedó en un susto y una anécdota más para mi CV, bajo la categoría de "experiencia laboral" que siempre saca una risa en las entrevistas. En serio, cada vez que cuento esta historia, tengo que asegurarle a la gente que no estoy inventando ni una palabra. Cosas del trabajo... no?
