Las cosas se complican
Respecto a la confesión #61613
Antes, yo creía que las cosas buenas merecían expresarse, hasta que algo desencadenó lo contrario.
Conocí a un hombre (a quien llamaremos Leonardo) en 2016, durante el meet & greet de una banda gótica en la Blondie. Allí, él me pidió que le tomara una foto con mi celular junto al vocalista de la banda, ya que, según él, su celular no tomaba buenas fotos. Después de eso, Leonardo me agradeció el gesto invitándome a una cerveza y pidiéndome mi número de WhatsApp para enviarme la foto.
Al día siguiente, él me agregó en Facebook y desde entonces mantuvimos contacto. Leo era de Rancagua, mientras que yo vivía en Santiago. Con el tiempo, interactuamos más y nos reuníamos para ir a fiestas en Bellavista. Pasaron los meses y, a pesar de la distancia y nuestras diferencias (él vegetariano y yo carnívora, él de izquierda y yo de derecha), hubo un respeto mutuo. La afecto y la comunicación crecieron entre ambos, hasta que una amiga de él me agregó en Facebook. Yo era algo ingenua en ese momento, y cuando le pregunté a Leo por ella, solo me dijo que era una buena amiga de su grupo animalista, de esos que cargan carteles en Chile y otros países, dan muestras de comida a base de plantas y protestan en los rodeos (en ese período él pasó de ser vegetariano a vegano). Así que la agregué y también mantuve conversación con ella. Sé que esta mujer, a quien llamaremos Ana, es o era profesora de educación básica y tenía pinta de namasté y fanática de Buda 'porque no comía carne' (aunque se cree que sí, al menos antes de iniciarse como Maestro).
Todo bien, hasta que un día a esta mujer le leí las cartas y salía que había problemas familiares con su hermano mayor, cosa que ella corroboró. Ahora, sea que crean en asuntos ocultos o no, como a las tres semanas después sufrí un esguince en una fiesta con este hombre y sus amigos, en la que tuve una lenta recuperación. Pasaron cerca de 3 meses hasta que me estabilicé y me reuní con él para salir en el Bella, pero ocurrió que tuvimos dificultades para encontrarnos, aunque al final lo logramos y todo salió bien.
¿Cuál fue entonces la gota que derramó el vaso? Que Leo subió fotos a Facebook de nosotros en el carrete y 5 días después, esta mujer me escribió con la excusa de hablarme de la lectura anterior, para luego decirme que estaba saliendo con un hombre que empezó siendo su amigo y que se habían besado. Al preguntarle el nombre, me respondió que 'Adrian' (era el segundo nombre de Leo) y yo le pregunté sin rodeos por ambos nombres de él y ella, pero la mujer me inventa la historia de que 'espere porque están golpeando la puerta de su casa'. Pasaron entre 6 a 7 horas y volví a escribirle, pero ella se hacía la loca. Preguntando y enviando mensajes a una amiga mía (que es bien perspicaz para sus cosas y para detectar gente de mierda), me dijo que esta mujer era mala y que tuviera cuidado.
Al final, el viaje se dio y me reuní con Leo, quien me invitó a conocer su ciudad y me llevó a almorzar a un restaurante vegano, cerca del mall de la mujer. ¿Y adivinen? Ana se apareció en un pasillo y siguió de largo, puesto que al final del local había una sala de yoga. Fue a puro chismear. Luego, él y yo recorrimos Rancagua y visitamos lugares históricos. Nerviosa y todo, le pregunté qué onda con Ana y él me respondió que solo era una amiga, pero jamás me miró a la cara.
Después de esa visita y de que me fuera a dejar al terminal, me despedí de él con dos besos en sus mejillas y subí al bus. Estaba nerviosa y algo desconfiada. Pasaron unos días y vi que su actitud cambió conmigo; además, Ana subió una foto de perfil de WhatsApp, donde salía con Leo abrazados. Quedé mal y en ese momento no supe qué hacer, hasta que me enteré, por gente en común, que esta mujer lo había amarrado. Después, este hombre me dejó como amiga y no solo eso, sino que durante nuestro tiempo en contacto, él buscaba la forma de convencerme para convertirme en vegetariana y vegana; además, él coqueteaba con una gótica vegana de Tlaxcala (México) por Facebook.
¿Y saben cuál es lo peor? Que en dos ocasiones, Leo subió fotos de perfil vestido de mujer (pese a recalcar que era hetero) y en los eventos under se acercaba a los puestos y shows sadomasoquistas, algo muy usual en la subcultura. Yo no le hago a eso, pero respeto a quienes les gusta experimentar su sexualidad de ese modo y bajo mutuo acuerdo.
Si bien todo el 2017 fue una mierda para mí y nada en mi vida tenía sentido después de eso, logré salir adelante y hacerme cargo de mis asuntos. Con el tiempo, me enteré de que Leo seguía coqueteando con la mexicana delante de su mina y su suegra (una vieja sumamente desagradable y que se toma selfies de 'cara de pato', ¡bien prosti!), e incluso agregó a la hermana de la mexicana. En 2019, en la 'lista de personas que quizás conozcas', me apareció un perfil de Leo vestido de mujer, donde se hacía llamar Leonora Adriana. Y para finalizar, ese mismo año supe que Ana estaba embarazada y llamaba a su hijo 'pirigüin' (tal vez intentó amarrar a Leo, porque él no quería ser papá y planeaba ser catador de vinos luego de terminar su carrera y trabajar un tiempo). Además, Ana creía que ella 'iba a cambiar la homosexualidad de clóset de Leo' durante su relación.
Muy tóxico, ¿verdad? Y todo gracias a unas publicaciones en Facebook y a cómo se dieron las cosas en el camino.
Pero ¿saben qué es lo mejor de todo esto? Que, con o sin amarre, agradezco que no se hayan dado las cosas entre Leo y yo,
porque la distancia, nuestros intereses y diferencias eran mayores. Hasta creo que Ana me salvó del tremendo problema, y ella eligió bancarse todo lo demás, incluso los coqueteos de Leo con la mexicana hasta en el mismo embarazo. También me enseñó a ser más fuerte y a no aguantar cosas, además de que aprecio mi libertad y no estaría con un hombre con hijos.
Ya sea que lean esto o no, agradezco a Ana por salvarme, por enseñarme que es mejor vivir y disfrutar lo bueno en privado, especialmente las relaciones. Gracias a Leo por ayudarme a ser más fuerte y a no tolerar cosas por 'amor', cuando es solo apego y falta de autoestima. Espero no volver a verlos en la vida y me alegra saber que ustedes nunca serán libres. ¡DISFRUTEN SU PROPIO KARMA! Solo lo siento por esa criatura inocente que asumirá cosas que no merece. Ojalá que elija ser mejor persona que sus padres y la vieja que es su abuela.
No soy hipócrita y acepto mis sentimientos. Necesitaba desahogarme después de tantos años.
