Sanando profundamente
Hola estimados lectores, esta confesión es un poco fome, pero si la leen ojalá a alguien le llegue, Tengo dos hijos ya grandes (18-20), los amores de mi vida, en mi corazón ya no entra mas amor por ellos, son muy buenos hijos y me han dado bastantes alegrías, no miento también tristeza, enojo y preocupación, pero es la pega de los padres saber sobrellevarlo, ellos son personas de un corazón infinito con mucho amor, y debo decir que me llena el alma de satisfacción, con su papá somos divorciados, pero tenemos una buena relación, rehicimos nuestras vidas, y hasta ahora, 10 años, hemos podido ser padre maduros y presentes, claramente me llevo la parte mas pesada, pero lo elegí así y así será eternamente, no cambiaría por nada estos años.
Mi ex marido tiene 49 años y tuvo un bb hace poquito tiempo, en lo más profundo me dio un poco de celos, pero yo decidí no ser madre nuevamente, sé que no todas las relaciones de “ex´s” son sanas ni buena, sé también que es difícil mas aun cuando hubo violencia o engaños, pero con los años aprendí a guardar todo lo malo en el lugar mas profundo de mi corazón y crecer no quedarme pegada en los momentos tristes, mis hijos me enseñaron la bondad.
Para Navidad me pidieron un “préstamo”, no les pregunté nada, pensé que como siempre le harían un regalo a su padre, pero ellos decidieron hacerle un hermoso regalo a su hermanito, y le escribieron una carta diciendo lo siguiente; Hermanito aun no sabes nada de nosotros, pero nosotros a ti te amamos con todo nuestro corazón, te cuidaremos y estaremos siempre para ti y nunca te sentirás solo, cuando crezcas sabrás lo importante de estas palabras.
Cuando leí eso saltaron mis lágrimas y mi corazón se hizo agua, no sabía que querían tanto a ese bebito y lo que significa para ellos.
Su papá muy emocionado me envío la foto de la carta y un gracias por todo, lloramos juntos, y por unos minutos sin decir nada nos perdonamos todo el daño que nos hicimos, éramos jóvenes y tontos queriendo vivir una vida que no quedó grande.
Soy una mamá feliz y orgullosa, ojalá todos pudieran serlo, aprender, madurar, ser humildes y perdonar sobre todo cuando hay hijos, que al final son los que un día nos pasan la cuenta.
Eso queridos lectores, espero sinceramente que en algún momento todos podamos sanar, dejar atrás marcas y dolores, insisto los hijos nos cambian, nos hacen humanos, nos enseñan y nos dan el mas sincero y noble amor.
