Cerrando confesioneslaborales
Me pasa que me quedo pegada leyendo estas confesiones, incluso gran parte de mi horario laboral. Es que no lo puedo evitar, es como una adicción. Pero también, a veces me da rabia leer tanto a mujeres, por ejemplo, que postergan su vida y su carrera por un hombre, y a hombres buenos ser tan tontos, mujeres y hombres cara de raja. Me dan ganas, como de no sé, despertar y preguntar: ¿cómo eres tan tonto o tan tonta? A veces hay confesiones que me hacen llorar.
Cierren la página, no puedo trabajar así.
