El menguante
En mi último trabajo, las cosas iban bien hasta que en una junta pasó algo. Estábamos debatiendo las estrategias de crecimiento cuando uno de mis colegas se mandó y me apuntó directo.
'Tu enfoque es muy menguante para nuestra ambición', soltó con pinta de desprecio. La sala quedó muda y sentí todas las miradas sobre mí.
Quería responder, explicar mi punto de vista, pero quedé como pegado entre la sorpresa y la rabia. No me esperaba que mi enfoque fuera visto tan mal. Aunque tenía ganas de encarar la situación, preferí mantener la calma y reflexionar sobre sus palabras.
Esa experiencia me hizo replantear cómo comunicaba mis ideas y ser más proactivo para expresar mi visión de manera más amplia. Aunque 'menguante' no es una mala palabra, en ese contexto sonó a charcha. Desde ahí, aprendí a encarar esas críticas con más confianza y a transformar los comentarios negativos en oportunidades pa' crecer. Lo único malo que por un tiempo me decían en tono burlón, 'el menguante'...
