Yo no fui...
Hoy como nunca, sin motivo alguno nos juntamos todos en el trabajo para almorzar en el casino de la empresa, un lugar cómodo, acogedor y entretenido.
Como cada uno trajo su almuerzo, yo sorprendí con una carne al horno y papas a la huancaina, ensaladas verdes y otras cositas, algo bien peculiar para la ocasión.
Debo reconocer que soy molestoso y burlesco y me mofo de jefe a peón, pero siempre en el marco del respeto y la buena onda.
Hoy pagué mis pecados de la peor manera. Resulta que algo de lo que comía me hizo mal al estómago y este empezó a rugir y a burbujear, esa mala sensación que augura solo desgracias.
Más que rápido me paré de la mesa y por la urgencia, tuve que correr al baño más cercano que, lamentablemente colinda con el casino.
Desaté mi cinturón, bajé mi ropa, me senté y di rienda suelta a la explosiva evacuación intestinal, la que fue acompañada por carcajadas a coro en el casino.
Me llegaron a wsp stickers, imagenes, frases motivacionales, preguntas de preocupación pero sobretodo, burlas.
Cuando salí del baño y volví al casino, me aplaudieron y dieron las gracias por el concierto. Yo todo avergonzado pero canchero, me senté en mi puesto y seguí comiendo, amenazándolos con otro concierto si seguían las mofas hacia mí, pero pronto vendría la guinda de la torta.
Llegó el jefe del personal, visiblemente asqueado, preguntando quién había ido al baño sin tirar la cadena y, absolutamente todos me apuntaron en la mesa.
