Con raíces profundas.
Aquí estoy, llorando mientras lavo la loza y retrocedo a mi infancia y adolescencia. Usted llora también en la cocina. No debí haber contestado ese mensaje una y otra vez.
Me crié con una madre narcisista (claro que eso lo supe ahora que tengo más de 50 años), pero en mis tiempos se decía que era una mujer terca y llevada a su idea, y por vivir con ella (soy hija de madre soltera y ni siquiera conozco el nombre de mi progenitor).
Fui abusada emocionalmente muchas veces por sus parejas. Todos me amenazaban y yo callaba, hasta que mi mamá cambiaba de pareja y empezaba todo de nuevo. En mi adolescencia, me enamoré del hijo de una amiga de mi mamá, me embaracé y ahí empezó mi pesadilla hasta hoy. Porque me presionó a tomar decisiones que causaron mucho dolor. Con los años, me casé (mi esposo sabe todo) y formé un hogar. Iba a ver a mi mamá una vez al mes y la ayudaba con dinero o mercadería.
En 2015, tuve un desacuerdo con mi hermanastro y ella le dio la razón a él, y ahí se rompió nuestra relación. No le hablé en 4 años y ella tampoco me buscó ni me llamó (eso era humillarse para ella). En 2019, días antes de ciertos acontecimientos, intenté hablar con ella y ver si podíamos retomar una relación de madre e hija, pero no fue posible. Poco a poco acepté que ella ya no quería nada conmigo y comencé a enfocarme en mi vida laboral y familiar con mi gente.
Hoy, al contestar un mensaje, me enteré de que ella, la mujer orgullosa y terca, puede enfrentar dificultades. Esto me impactó profundamente. He llorado recordando momentos pasados y siento compasión por ella. Aquí, sentada, me pregunto si debo ofrecer ayuda o cortar los lazos familiares para siempre...
