Mi momento “eurêka”.
Mis padres se separaron cuando yo era adolescente, mi padre formó familia con una mujer que tenía 3 hijos, nunca entendí la lógica de desarmar una familia para arrimarse a otra y pasar de mantener 2 a mantener 5 “cargas”.
Actualmente, como buen millennial, no me alcanza para arrendar solo así que me fui a vivir con una amiga -tambien millennial- que tiene una hija, no somos pareja, por razones más o menos obvias no me emparejaría con una mamá soltera.
Me llevo bien con su hija, además, vivir con ella me fuerza a ser más consciente, trato de ser buen ejemplo, y eso se traduce en cosas sutiles y hasta básicas como que la cantidad de groserías que digo ha bajado en al menos un 90%, además, no fumo hierba en la casa, ni tomo, y trato de levantarme temprano a hacer algo aunque esté sin pega. A veces le regalo cosas, pura chuchería, y un sin fin de otros detalles de la misma índole.
El momento eurêka viene acá: mi amiga considera que soy una muy buena persona, al punto que hasta me cocina, o cuando viajo me ordena la pieza, me lava la ropa, etc. etc... pero yo no hago nada diferente a lo que hacia mi viejo, que era regularmente paqueado por mi mamá ...
Entonces mi conclusión es que las madres biológicas tienden a no valorar los esfuerzos del padre biológico y sobrevaloran demasiado lo que un extraño hace por sus hijos, eso explicaría el fenómeno de hombres que saltan de una familia a otra, entendiendo que en la segunda lo van a tratar como rey por hacer lo mismo por lo que lo tratan como un inútil.
Yo lo único que hago es tratar a la niña como un ser humano y resulta que soy poco menos que Gandhi... debo reconocer que se siente bien ser reconocido, les paso el dato chiquillas 😝
