Si me lees, buscame.
En el año 2012 trabajaba en lo que llamaremos para la época “ciber” (dónde habían computadores y cabinas telefónicas) en un sector turístico (no diré la ciudad porque no sé si sigue esta página). En ese lugar conocí a un chico, el de 22 y yo de 18. Tuvimos una “relación” en secreto por algunos meses y por cosas de la vida, más mías que de él, decidí terminar lo que teníamos.
Principalmente porque habían otras personas involucradas y en el juego que teníamos, el que se enamoraba perdía y claramente yo perdí esa partida por lo que decidí alejarme. Le mentí en su cara diciéndole que no lo quería y que ya no me gustaba, cuando en realidad solo quería abrazarlo y no soltarlo más. Sé que le rompí el corazón, porque en esa época, era de las pocas personas que habían podido atravesar su muro de cemento que lo mantenía seguro del mundo real y lo dejé. Lo dejé por él y esa familia que él estaba formando.
Hoy, 11 años después te sigo recordando, te pude haber buscado, pero no lo hice y no lo haré, porque sé que puedo ser la razón de que esa muralla hoy en día sea aún más grande. Solo te quiero decir, si te reconoces y lees esta página, que siempre he deseado que seas feliz y espero de todo corazón que así sea.
