Fundación mi casa
Más que una confesión, es un desahogo. Cuento corto, me vine a vivir al sur con mi familia, dejamos todo en Santiago y partimos, aquí es hermoso, mis hijos cambiaron totalmente de vida, mejoraron su comportamiento, se ven mucho más felices, fue un cambio de vida, que funcionó.
Paso el tiempo y un familiar de 15 años, tenía problemas de malas juntas, peleas, drogas, etc. Yo pensé en el cambio que habían tenido mis hijos y me lo traje a vivir conmigo. Paso el tiempo y la vida aquí le cambio la forma de hablar, de vestirse, sus papás solo lo trataban como delincuente, que no querían hacer nada más por el, porque no lo merecía, con amor, idas al rio, trato digno, cambio totalmente, el jamás quiso esa vida, pero se lo estaba comiendo.
Paso el tiempo y un sobrino estaba enas mismas condiciones, hice lo mismo y paso lo mismo, solo necesitaba amor y que no lo tratarán cómo delincuente, hace sus tareas, ayuda en lo que puede.
Cuál es el problema, que aquí la situación es difícil, el trabajo escasea y con mi esposa tenemos que repartirnos entre trabajar y cuidar a los niños, mantenerlos contenidos, con actividades. Hago de todo para poder costear la fundación, con mi señora hemos vendido nuestras cosas, ni ropa nos compramos ya, ni siquiera podemos ir a comer o salir, porque todo va a la fundación. Es doloroso que esos niños están solos, sus papás no dan nada por ellos y si yo tiro la toalla, irremediablemente van a volver a dónde estaban, lo más probable es que a lo mismo que estaban haciendo.
Quizás cuántos niños están en la misma situación y nadie hace nada por ellos, me da mucha impotencia pensar en que quizás mis niños van a terminar en la delincuencia porque no puedo hacer más por ellos.
Gracias a los que me leyeron.
