No deben cambiar su esencia.
Ayer me llamaron cobarde, siendo que tomé la decisión que más valor me ha costado tomar en la vida.
Fracasé dos veces universitariamente, la tercera vez fue una carrera que yo sí quería y con mucho esfuerzo pude sacar adelante.
Recién titulado quedamos embarazados con mi entonces polola, por ese embarazo empecé a hacer todo lo que no quise, me cambié de trabajo desde la capital a la ciudad donde ella vivía, bajo la amenaza de terminar si no estaba presente, me cambié a vivir cerca de ella, le pedí matrimonio porque no viviría conmigo si no nos casábamos, nos casamos porque ella me presionó con la fecha. Dejé de hacer todo lo que me gustaba por miedo a molestarle, durante 12 años estuve casado al gusto de ella por miedo a perderla y que se llevara a mi hija, me cambié de casa 6 veces porque a ella no le gustaban, me cambié de ciudad 3 veces, me vine de la capital 2 veces y rechacé trabajos que iban contra su religión.
Habitualmente me decía: 'Si no solucionamos esto, es mejor que cada uno siga por su lado', todas las veces busqué solucionar la situación, todas las veces se volvió más tenso el matrimonio. Acepté cuando quiso dejar de trabajar para emprender, acepté cuando me tocó aparte de trabajar, mantener la casa, ordenar y cocinar porque ella no tenía el ánimo o no le daba el tiempo.
La semana pasada como tantas otras discutimos, pero esta vez le dije que NO seguiría en esta rutina, que entregaría el arriendo y que ella se fuese donde sus padres y yo donde los míos. No fue tan difícil decirlo, lo difícil fue mantenerlo, me preguntó durante 5 días si estaba seguro, mañana, tarde y noche, siempre con el estómago apretado dije que sí, aún cuando no lo sintiera. Esta vez el corazón no le ganaría a mi lógica.
Me llamó insensible, narcisista, psicópata, egoísta, me hizo la ley del hielo, me trató de acariciar, me trató de abrazar, rechacé todo y me atrincheré en mi elección.
El domingo se fue, llevo tres noches durmiendo solo las tres noches más tranquilas de mi vida, hoy vi a mi hija, el paseo mas hermoso de la vida, tiempo de calidad, sin el problema de hacer algo que le moleste a mi ex, como la comida, la conversación o los tiempos.
Hoy me miré al espejo y no me reconocí, tengo mas canas y arrugas, pero la sonrisa está volviendo.
No soy un tipo perfecto, macabeo o sumiso, solo que evité los conflictos durante años, para ser feliz en matrimonio, pero no valieron la pena.
Ayer me dijo que era menos que mi padre, porque al menos él aguantó hasta el final y solucionó la situación con mi mamá, que yo era un cobarde.
Pero solo yo tengo claro toda la valentía que me está costando esta separación.
Me llamaron cobarde, pero tengo claro que fue valentía, fue coraje.
