Un familia creciente
Soy mujer, mayor de 35 y llevo casi 12 años trabajando en el mismo lugar.
Mis antecedentes médicos siempre hicieron pensar que sería muy difícil ser madre. Pese a esto, siempre fue uno de mis más grandes sueños, quizás medio oculto por miedo a enfrentar la realidad. Por lo mismo, en todos estos años me enfoque en mi crecimiento personal, social y profesional (estudios, matrimonio, viajes, etc.)
Hace un par de años quedé embarazada y ha sido lo más hermoso que me ha pasado. Con mi marido hacemos una excelente dupla (con altos y bajos como todas las parejas) y tenemos una red de apoyo maravillosa, que nos ha permitido compatibilizar la paternidad / maternidad y el trabajo sin ningún problema: mi bebé actualmente tiene más de un año y desde que se acabó mi post natal he seguido cumpliendo con todos mis deberes laborales igual, o incluso mejor que antes, porque me encanta mi trabajo y soy muy organizada para cumplir siempre a cabalidad con todo lo necesario.
Hace un tiempo atrás, un poco después que mi bebé cumplió un año, me ofrecieron un cargo más alto en el trabajo; el cual asumiría en algunos meses más. Fue muy gratificante sentir que todos estos años de gran esfuerzo estaban siendo valorados y daban frutos. Acepté feliz, sabiendo que además de mi constancia y vocación por mi trabajo, tenía el apoyo incondicional de mi marido y red de apoyo, quienes siempre están ahí para apoyar mi maternidad y hacerla compatible con mis otras actividades.
Hace un par de semanas supimos que nuestra familia seguiría creciendo porque estaba embarazada otra vez. Me llené de miedos e inseguridades de pensar en como será mi nueva vida con dos hijos, pero pensar en lo lindo que será ver crecer a mi bebé con un hermanit@ y recordar esos sueños de una familia con hijos, me llenan el corazón.
Decidí avisar en mi trabajo lo antes posible para evitar quedar mal, que se tomara como un “aprovechamiento” u “oportunismo” pensando en la proyección que se estaba haciendo para los próximos meses. Me dijeron que esto cambiaba muchas cosas y que no podía asumir nada porque prácticamente no estaría el próximo año. Traté de que esto no me influyera porque mi familia es lo más importante y quienes siempre estarán en mi vida.
A los días después de esto, tuve una ecografía en donde el pronóstico fue incierto: no se sabe si todo va bien o si será una pérdida, por lo que debo esperar un par de semanas para repetir la eco y corroborar el estado del embarazo. Esto fue un balde de agua fría.
Desde ahí que siento una gran angustia, la incertidumbre me tiene mal y aún falta más de una semana para saber cómo va todo. Siento que eran demasiadas cosas buenas como para que fuese verdad y, al final, nada está resultando.
Escribo esto para desahogarme, ya que casi todo lo que escribí aquí lo he comentado solo con mis personas más cercanas.
