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Una fantasía caída del cielo

Hola quisiera hacer una confesión quizás alguno lo tome a mal otros igual me da lo mismo lo que piensen jajaja.

Hace un par de años, entré a trabajar en una empresa X. La cuestión es que, desde el principio, recibí muchos malos tratos de mi entonces jefe. El tipo me sometía a acoso laboral, llegando al punto en que ya no quería tener nada que ver con el trabajo. A pesar de ello, reuní el valor necesario y continué trabajando, ya que no ganaba mal y además tenía deudas y dos hijos a los que no podía permitirles que les faltara algo. Así que seguí trabajando a pesar de todo.

Hace aproximadamente dos años, la empresa nos envió a teletrabajar durante un par de meses. Durante ese tiempo, mi exjefe abusaba de su posición. En ocasiones, me quedaba trabajando hasta tarde. Sin embargo, necesitaba el trabajo. Con el tiempo, volvimos a trabajar de forma presencial. En un día de pago, no fui a trabajar porque uno de mis hijos estaba enfermo. Estuve todo el día con él. En ese momento, mi jefe empezó a llamarme desesperadamente. Por supuesto, no quería contestar porque estaba ocupado con mi hijo. Pero luego comenzaron a llamarme del departamento de recursos humanos.

Fue en ese momento cuando me pregunté qué podría estar pasando. Contesté y mi jefe me informó que, por un error, transfirieron 180 millones de pesos a mi cuenta. Al revisar mis cuentas, me sorprendí al ver esa cantidad. Me dio mucho miedo. Mi jefe me amenazó con que si no devolvía el dinero, me meterían a la cárcel. El viernes siguiente, tuve que ir al banco para hacer el vale vista y devolver el dinero.

El lunes, me levanté temprano y fui al banco. Sin embargo, en el camino, comencé a recordar todo lo que ese viejo me había hecho durante tantos años: cada humillación, cada mal momento, cada vez que me hacía salir a la hora que se le antojaba.

Decidí hablar con un abogado, quien me dejó las cosas claras. Me dijo que podía quedarme con el dinero y que él me cobraría 10 millones por el juicio y todo. Acepté sin pensarlo. La empresa me demandó, pero gané la demanda. Me quedé con el dinero, fui a la empresa, le dije a mi exjefe que se fuera al carajo y otras cosas, recogí mis cosas dignamente y me fui.

Mis compañeros me aplaudían; otros me decían que aprovechara la platita. Así que me fui, compré mi terreno, construí mi casa, invertí el resto. Hoy en día, tengo dos automotoras en Vitacura y Chicureo. Empecé con dos autos, y ahora tengo muchos más. Estoy agradecido a Dios por la oportunidad que me dio. Sin duda, fue el mejor regalo que me dio la vida.

Muchas bendiciones a todos. Me encanta esta página.



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