Sin privilegios
Soy de las primeras mujeres que ingresé al mundo minero, pasamos por muchísimas cosas, humillaciones, malos tratos, comentarios desafortunados, despidos injustificados, aserruchadas de piso muy feas, hostigamiento, contrataciones por apariencia de inclusión femenina ( un par de meses y chao), fue una lucha de mucha perseverancia para que existiera igualdad laboral.
Lamentablemente hoy la minera está repleta de pendejas pelandose y si bien el del compromiso es el que debe respetar, pucha que da importancia ver cómo se meten más encima con gallos casados sabiendo lo que hacen, sin cuidar en lo más mínimo la reputación de la mujer en el área para que puedan ingresar muchas más a cambiar su calidad de vida, no piensan en todo lo que tuvimos que pasar las primeras por abrirles las puertas y sobre todo, son pencas por hacernos el cartel de que la mujer que asciende o simplemente llega a la minería es por califa y no por esfuerzo limpio.
