Llámame por su nombre
Esta confesión, es un poquito para cambiar de aire, además que se viene la noche de Halloween.
Hace muchos muchos años, trabajaba en un hospital, y por supuesto bajo el régimen de 4to turno.
Una noche de verano, me encontraba en turno de noche, en uno particularmente tranquilos...
Habían pocos pacientes y pues con mi compañera estábamos solas, ya que era periodo de vacaciones para algunas colegas, así que nos turnamos largo.
Debo recalcar que en aquel entonces no existían los teléfonos celulares, así que la forma de entretención era leer o ver televisión y yo me encontraba en estación de enfermería leyendo, cuando de pronto suena un timbre de una cama, pero no de cualquiera, si no que del aislamiento, el que estaba desocupado, cerrado y sellado. De manera automática lo silencio y sigo en mi lectura cuando de pronto suena otra vez y me logra desconcentrar de mi lectura, lo desconecto y me quedo en silencio para ver si escucho algún ruido extraño y que provenga se ese lugar, cuando de pronto, detrás de mi, en mi nuca, siento un susurro que dice mi nombre, como llamándome, así quieta como estaba, me pongo a orar para que Dios me proteja, porque a esa altura ya tenía miedo y siento ese famoso frío que se siente cuando algo paranormal sucede.
Mientras seguía orando en mi mente, me paro y me voy a la sala donde tenía más niños, todos dormían plácidamente y ahí, no sentí nada, pero al salir y mirar por el pasillo volví a escuchar mi nombre desde el final de éste, desde donde estaba la sala de aislamiento. Por supuesto que el tiempo que me quedaba, lo hice pidiendo a Dios me cuidara, leyendo en voz alta, poniendo música o cualquier cosa para distraerme hasta que llegó mi compañera y me tocó ir a mi turnada, esa noche ni baje a fumar y le pedí a una compañera dormir con ella. Para peor, el turno de noche debe dejar las fichas con hojas nuevas cada vez, para el turno que viene y esas hojas estaban en un mueble frente al aislamiento, así que por la mañana, corrí, saque las hojas que necesitaba y me fui de ahí a llenar datos adelante, bien iluminada ya por la luz del día y acompañada de más compañeros.
Un tiempo después, busque en internet y creo que decía que no era bueno que te llamarán por tu nombre, pero no leí más porque me dio susto otra vez.
