A veces, sobrevivir es lo único importante.
Muchachos, hace un mes aprox les conté que volví a trabajar para don estado, que en mi experiencia anterior había errado en ser muy trabajadora y productiva (hacía más de 20 expedientes vs 6 de otros colegas) y que por eso no me quedé en el servicio. El problema fue que debí adaptarme al ritmo de gotera que reina en lo público.
Ya estoy adaptada en mi hermoso cargo, incluso a veces llego con donas, sopaipillas o un buen chismecito y desayunamos felices y relajados. Y me está gustando la rutina. En la jornada laboral puedo hacer vida social y cultivar mi pasión por la lectura, en lo que va del mes ya leí varios libros digitales que tenía pendientes y retomé mi curso de PNL.
Reviso bien que lo trabajado no sea excesivo y vieran la buena recepción de todos y su incondicional apoyo cuando, frente a algún requerimiento urgente, me quejo de que no hay respeto por mi persona si pretenden que saque hoy mismo lo "urgente" como si yo fuera una máquina. Por dentro siento entusiasmo que alguien más desee terminar un proyecto urgente que por cierto ya tengo listo hace días.
Un día quise cambiar el mundo, no imaginaba lo infantil de mi deseo hasta que comprendí que en algunas realidades la sobrevivencia y el descaro caminan de la mano con los ojos bien cerrados.
