Pasame el dato.
Pesaba 106 kg, sufro de ansiedad generalizada y depresión mayor, estuve con licencia 3 meses porque con suerte lograba dormir 3 horas diarias, se me cayo el pelo y ademas me lo sacaba cuando me daban crisis de angustia, me autolesione, etc. Cuando volví a trabajar, volví pesando 20 kg menos. Al verme llegar se acercaron varias compañeras a las cuales yo consideraba 'amigas', porque sentía que me escuchaban cuando les comentaba lo que me pasaba, me equivoque rotundamente.
Al verme llegar supuestamente con esta 'nueva figura' les llamo la atención y empezaron con sus comentarios, 'dame el dato del siquiatra porque yo también necesito vacaciones', 'oye que te hiciste que estas tan delgada' ' que pastillas son las que hacen el milagro' etc. Me dio lata decirles que estoy en un tratamiento por depresión, que antes de llegar a esto estaba viviendo en un infierno, que antes que hiciera efecto la 'pastillita ' vivía en un infierno dentro de mi cabeza, que pasé más de la mitad de mi licencia acostada, en pijama, sin bañarme y la otra mitad la pasé entre el sicologo y el siquiatra y refugiándome en el amor de mi mamá, mis hermanas y mis sobrinos.
No les dije, porque según yo lo sabían, ya que muchas veces se los dije, les comenté lo mal que me sentía, pero no me escucharon o no les importó. En cambio les dije que estaba tomando un té que venden en los chinos y es casi milagroso, así es que todas lo compraron jajajajaja y a la hora de almuerzo me siento con ellas y después de la comida todas sacan su bolsita de te para tomárselo.
