En pedazos.
Ayer lo vi. Aparentemente estaba contento, estaba feliz. Besándola a ella, así como antes me besaba a mí. En parte me alegra que uno de los dos no esté llorando, pero ojalá me piense de vez en cuando.
Y aunque yo hago como si nada, baby qué amargura me da saber que ahora está vacilando con otra, por fuera me río, pero por adentro estoy rota.
Parece chiste, pero es verdad...
