Calladito, más bonito
Tengo una jefa directa que, la verdad, deja mucho que desear respecto a su gestión. Es buena para generar conflictos entre los colegas. Cuando le pedimos ayuda y que hable con los superiores, se muestra reticente. Es la típica persona que solo se preocupa por salvarse el pellejo, sin importar a quién perjudique. Es súper inconsecuente. Por ejemplo, se enorgullece de que debemos pedir ayuda si no sabemos hacer algo, pero cuando lo hacemos, lanza discursos como "¿cómo es posible que no sepan hacerlo?".
Hoy, su jefe (que también es nuestro jefe) hizo una reunión sin ella para preguntarnos específicamente sobre nuestras gestiones y en qué nos estábamos equivocando. Trabajamos con metas y nos va mal en estos momentos. Entonces, hablamos de muchas cosas y en algún momento tuve la oportunidad de hablar. Conté una vez en particular que su gestión (ella se negó a hablar con un jefe, le dio miedo) me perjudicó y perdí un negocio importante.
Fui honesto y dije lo que pensaba, pero ahora estoy preocupado por las consecuencias. No quiero que me despidan porque las cosas están difíciles afuera, pero también necesito trabajar en un ambiente de paz.
¿Qué piensan? ¿Estamos en tiempos de ser honestos o siempre debemos callarnos para no perder el trabajo?
