Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

Al final parece que tengo 2 guaguas.

Tuve guagua por primera vez a los 44 años. Me acostumbré a no dormir; su sonrisa en la mañana compensa todo. Me acostumbré a andar siempre ocupada, algún día pasará, como todo. Me acostumbré a que cambiaron mis prioridades y lo hago con gusto puesto que tuve mucho tiempo para dedicarme a mí, viajar, carretear y maraquear: el mundo no me debe nada.

Pero a lo no me puedo acostumbrar, a casi dos años de mi bebé y es a su papá esperando que yo resuelva todo, que yo decida, gestione nuestro hogar y la vida de mi pequeña. Siento como si además de tener guagua tuviera un hijo adolescente, que además tiene hasta rabietas a veces. Eso sí es activo en sus cuidados: muda, transporte, comida y baño.
Mi sueldo es 1.2 y el suyo la mitad, pero siento que no tiene intención de esforzarse para darle una mejor vida. Me ofreció 300 lucas y después dijo 200. Cubro la mayoría de los gastos y no tenemos sexo, así que siento que estoy pagando para que mi guagua tenga papá. He escuchado a mujeres que me dicen que es normal tener que “maternar” a sus parejas. Pero no me acostumbro.
Tras varios desencuentros acordamos separarnos y aún no puede porque tiene dónde irse, pero nos llevamos de mal en peor, porque ya me molesta. Ocupa una pieza chica y ni siquiera la mantiene en orden. En lo laboral, me siento amarrada a mi trabajo para siempre.



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.