Con menos ganas...
A veces siento que me quejo de lleno, pero bueno aquí va mi historia / confesión / desahogo.
A mis 28 años tengo muchas de las cosas que varios desean por lo que he leído en otras varias confesiones. Pega estable con buen sueldo en una repartición pública de renombre, ingresos por actividades independientes, una esposa increíble, un niño y una bebita hermosa.
Mi esposa me ama, me es fiel y a pesar que yo a ella en algún momento le fallé con creces pudimos superarlo. Me arrepiento tanto de haberla hecho sufrir, pero bueno quizás no tenía la madurez suficiente, no lo sé.
Hace un par de semanas que tengo un nudo en la garganta. Es inexplicable, me bajoneo, me siento cansado, triste, sin ganas de nada más que dormir. Mi pega ahí está, la mantengo al día que es lo importante, pero no soy tan proactivo como solía ser. En lo independiente he perdido uno que otro cliente porque la verdad es que me estoy quedando ahí.
He hablado con mi esposa porque tenemos una buena comunicación, pero a pesar de eso siento que no logra entenderme.
Últimamente me frustro porque trato y me mentalizo de cambiar mi actual forma de ser, pero finalmente no lo logro y me critico a mi mismo por ser “quedado”, por no poner el 200% de lo que debiese dar para mi y mi familia. Ya en los últimos días he pensado en desaparecer. Quizás ya estoy cansado. Pero los miro a ellos y pienso cómo puedo ser tan cobarde. Ellos me aman y yo les pagaría así.
¿Ven? No hay lógica en mi relato, porque siento que me quejo de lleno. Miro para al lado y hay personas, amigos, familia que tienen peores problemas y lo solucionan ¿y yo? Aquí sentado en una roca mirando las olas quejándome.
Me han dicho que hablé con Dios. Y pues no saben todas las veces y formas que le he pedido que tome mi vida y la cambie por completo. Sé que siempre está ahí, pero me gustaría por un segundo sentirlo y que me abrace. No sé qué hacer.
Ayer miraba a mi hijo mayor de nueve y cuando me hablaba con tanta emoción contándome sus cosas yo recordaba todo lo que había pensado en el día y me partió el corazón. Mi hija pasándome la mini para jugar y pidiéndome el dedito para sacarme de la pieza y llevarme al comedor. Al final pienso que les hago daño y que quizás sería mejor apartarme de ellos.
Con mi esposa, cómo les dije, tengo una buena comunicación, pero a veces no la quiero preocupar más de lo que ya se preocupa. No puedo decirle que me quiero mor**.
Lo peor de todo es que no se que ocurre.
La verdad es que no sé si está confesión la publiquen, pero al menos me queda como desahogo. Y si la llegan a publicar solo les pido un consejo, de la gente común como todos nosotros. Quizás una crítica también podría ser. No lo sé, algo que me diga que valgo hongo o quizás no tanto.
