Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

Juventud intensa

Yo tengo una historia de amor que contar. Soy mujer y a los 18 años, mientras pololeaba, conocí un amor de juventud, de esos que jamás se olvidan. Sin darme cuenta, como mujer joven y linda, tuve dos novios a la vez. El segundo sabía que yo tenía pololo, pero igual salía conmigo. Pasó el tiempo y quedé embarazada. No sabía de cuál de los dos era mi hijo. Errores irresponsables de juventud. Bueno, fue ahí cuando mi primer pololo se enteró de mis andanzas, y quedó la escoba. Resultó que mi hijo era de mi primer pololo, un chico educado, caballero y de buenas costumbres, además de ser muy trabajador.

Con el paso de los años, ya con un hijo, seguí viendo al otro chico a escondidas. Era como inevitable, me hacía sentir viva, era emocionante. Así estuve siete años con mi pareja e hijo, y mi amante; era como una adicción. Hasta que me descubrieron gracias a un correo en Facebook. Mi pareja me preguntó: "¿Él o yo?". Ahí se me derrumbó todo, ya que tenía un hijo con él. Lo escogí a él, era muy bueno, muy guapo, perfecto. El otro era un tiro al aire. Prometí nunca más verlo. Pasaron siete años y me casé. Cuando ya estaba cansada, me dijeron que alguien estaba afuera y que quería hablar conmigo. Salí y era ese hombre que me estremecía. Lo vi y me preguntó: "¿Estás segura de casarte?". Yo le respondí que sí y le pedí que no volviera más. Se fue y no supe más de él. Sufrí porque recordaba todos los días lo que hacíamos, lo extrañaba, y mi esposo en cada discusión sacaba a relucir mi engaño y cosas horribles.

Lo busqué, pero él desapareció del mapa. Pasaron años, tuve tres hijos, mi familia creció, construí una familia y logré un trabajo soñado. Todo fue parte de mi juventud. Y este año, lo vi, nos cruzamos de frente, y mi vida retrocedió mil pasos. Pero había un detalle: había construido una familia con un hombre maravilloso, quien me dio tres hijos hermosos, una vida y una casa hermosa. Aprendí a amarlo, a valorarme, y siento que no me equivoqué. Incluso siento que la vida me premió con él. Miré a ese otro hombre que me hacía vibrar, y su vida seguía igual, sin familia, sin nada. Parecía haberse congelado en el tiempo. Pero creo que ya no estoy para eso. Lo dejé ir, y aunque siempre tuve miedo de volver a verlo, la vida se encarga de sanar esas etapas que dan miedo. Siempre me pregunté qué pasaría si lo volviera a ver. Ahora lo veo y solo fue un lindo y extremadamente intenso amor de juventud. Tengo paz porque estoy donde quiero estar, y agradezco a esos hombres que aún existen, buenos y pacientes, que aún creen en el amor. Ellos me enamoraron.



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.