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Todo saldrá bien!

Mi confesión es existencial. El jueves me enteré de que debo entrar en diálisis. Tengo 42 años y una hija pequeña de 6 años. El mundo se me vino abajo, no voy a mentir, estoy llena de miedo y pasan mil cosas por mi cabeza.

Llevo 8 años con mi esposo. Es un hombre trabajador pero carece de empatía; solo su dolor existe. Durante todos estos años, he sido el pilar en lo que necesitaba. Lo ayudé en el cuidado de su hija de 19 años y aguanté mil y una situaciones porque creía que el amor era así: consistía en apoyar y estar para el otro.

Pero hoy, mirando hacia atrás, me doy cuenta de que he pasado 8 años sintiéndome más sola que nunca. He luchado sola por sacar adelante a mi familia. Duele ver que fui la tonta útil.

Lo triste es que no solo fui su tonta útil, sino que también lo fui para mi padre y mi familia. Cuando tenía tiempo para ellos, les servía. Me siento tremendamente desechable. Si no fuera por mi niña, no seguiría luchando. Toda mi vida pensé que al ser una buena compañera de vida, la otra persona también estaría allí cuando yo necesitara apoyo.

En este momento, lo que necesito es apoyo, porque siento que me estoy desmoronando. Necesitaba que él estuviera ahí y me dijera: "Tú puedes, todo saldrá bien".

Perdón por extenderme tanto, necesitaba sacarlo todo.



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