Explicando mejor
Hola! Soy de la confesión #55009
Leí algunos comentarios y quiero decir que.
El pobre no es pobre porque quiera; nadie desea ser pobre. El punto está en que la riqueza no tiene que ver con el dinero, y la pobreza tampoco. Sí, nuestra realidad está alejada del 90% del país; lo tenemos claro porque nuestro registro social de hogares pasó de ser del 40 cuando comenzamos al 90 ahora.
¿Qué estudiamos? Yo soy psicóloga, trabajo hace 17 años, y mi arancel se basa en lo que he invertido y mi experiencia. Mi esposo es ingeniero informático, trabaja desde los 15 años y, aunque se graduó en 2010, nunca ha dejado de adquirir conocimiento y es muy reconocido en su área porque además se especializó en áreas muy específicas.
Con respecto al cambio en la política del país, claro que afecta a cualquiera. A mí, el estallido social me disminuyó la cantidad de pacientes, y a ambos, la pandemia nos dio más estabilidad, al contrario que a otras áreas.
Sobre estar endeudados, solo tenemos el CAE que pagamos porque queremos aportar al país. Somos usuarios de Fonasa y juntamos dinero para comprar cada cosa que tenemos. Nada es nuevo, excepto nuestra casa, que logramos comprar hace dos años.
Sobre quien me recomienda revisar el teléfono de mi marido, señor, ¿tan difícil es creer en la honradez de la gente? Y si llegara a pasar que mi pareja se enamora de otra persona, ¿debería odiarlo? Somos padres; lo más importante es la familia y la pareja. Si la pareja falla, seguiremos siendo familia el resto de la vida.
Por último, si expuse lo que ganamos, no fue con la intención de hacer sentir mal a alguien. Sé que en el país los sueldos son bajos y la cultura laboral es explotadora. Se ha normalizado la precarización y es algo que nos tiene deprimidos como sociedad.
No le enrostramos a nadie nuestra felicidad. Lo que tenemos nos ha costado, y valoramos profundamente haberlo obtenido porque a ambos nos es nuevo. Somos pioneros en tener una relación sana y estable y un matrimonio unido. En nuestras familias, eso no se veía. Ambos somos los primeros profesionales de nuestras familias. Yo tengo hermanos; mi esposo es hijo único, y de todos mis hermanos, solo 2 terminaron una profesión.
No se trata de que si nosotros pudimos, todos pueden. Se trata de que hay que intentarlo. Hay que dar lo mejor de uno mismo en cada paso con metas claras y, por encima de todo, sin pisar a nadie, porque cuanto más alto subas, más larga puede ser la caída. Lo aprendimos cayendo varias veces.
