Buscando un mejor lugar
Solo quiero desahogarme. Soy profesor de colegio y me encanta la literatura; quise hacer de su enseñanza mi vida. Llevo 15 años en el aula, he trabajado en colegios municipales, particulares subvencionados y privados, he impartido clases en muchas comunas de diferentes clases sociales y edades. El balance: no he sido feliz. Son varios los factores que desmotivan a otros profesores: el sueldo, el maltrato de los apoderados, directivos abusivos, muchas horas de trabajo en casa y condiciones laborales pésimas. Sin embargo, yo he soportado todo eso y no me afecta tanto, ya estoy curtido. Lo que realmente me mortifica es lo que ocurre dentro de mi sala de clases.
Me esfuerzo en preparar las clases y todos los días me propongo "motivar" a los estudiantes. Soy amable y estoy dispuesto a responder preguntas y a ir más allá de la asignatura; me interesa desarrollar su cultura general y fomentar la reflexión crítica. Además, me he perfeccionado con un máster y actualmente estoy estudiando un doctorado en letras. Sin embargo, cada día me enfrento a la indiferencia de mis alumnos: participan muy poco, están pendientes de sus celulares y algunos incluso duermen en clase. Todo lo hacen por obligación y solo si eso se traduce en una nota; no tienen un interés real en aprender, parece que debo casi negociar con ellos para que se involucren. Me frustra su falta de entusiasmo; a veces ni siquiera saludan, mucho menos agradecen o preguntan cómo estoy. Siento que no logro establecer vínculos significativos con ellos, excepto por uno que otro estudiante. He llegado a cuestionarme si el problema soy yo, ya que esta dinámica se repite en cada colegio.
A pesar de todo, sigo poniendo esfuerzo porque no me gusta hacer las cosas a medias; soy muy perseverante. Pero creo que en cuanto tenga la oportunidad, dejaré de dar clases. Porque yo debo motivar cada día, pero ¿quién me motiva a mí? No quiero pasar otros 15 años de mi vida en un trabajo que no me hace feliz, no lo disfruto. Lo que me preocupa es que esta ha sido mi única profesión y no sé qué más podría hacer; necesito el dinero y, si cambio de empleo o de campo, quisiera ganar al menos lo mismo que como profesor. Con ese salario, apenas llego a fin de mes debido a los gastos de mi hogar y al aumento de precios después de la pandemia. Solo le pido a la vida que me lleve a un lugar de trabajo donde pueda desarrollarme plenamente y ser feliz.
