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De la timidez al éxito!

No sé a quién contarle esto, pero necesito sacarlo afuera. Hace unos años, trabajaba en el área operativa de una empresa.

Con el tiempo, mi jefe me dijo que quería que pasara al área comercial, porque notaba que tenía buen trato con los clientes. Al principio, tuve dudas y no quise aceptar, pero algo dentro de mí me decía que lo hiciera. El tema es que soy muy tímido e introvertido.

Esta característica siempre ha causado malentendidos en mis relaciones laborales y sociales. Piensan que soy antisocial y me han juzgado injustamente.

Un día decidí reunirme con este jefe y arriesgarme a abrirme con él y ser completamente sincero. Le conté todos mis temores y expectativas. Tenía muchas ganas de enfrentar este desafío y estaba totalmente comprometido.

Así que empecé en esta nueva área, tuve una capacitación de una semana y tomé notas diligentemente. Me aprendí todos los productos y estudiaba en casa para estar preparado.

Comenzó la acción, empecé a vender de manera excepcional, me manejaba con los clientes, los fidelizaba, y me llamaban cuando necesitaban algo. Aprendí a ser disciplinado y enfocado, poniendo todo mi esfuerzo y, sobre todo, mi corazón para que esto fuera un éxito.

Y lo fue, gracias a Dios. Logré estar en el primer lugar de ventas, incluso superando a los mejores vendedores que venían de un país tropical y que eran expertos en ventas. Observaba y trataba de aprender lo mejor de ellos, trabajando incansablemente.

Mi ingreso mejoró, destacé en el equipo y aprendí mucho. Después de algunos meses, mi jefe me preguntó si era consciente de los números que estaba entregando, a lo cual respondí afirmativamente y le expliqué que estos resultados se debían a la disciplina.

Me propuso un ascenso, aunque él mencionó que yo era "raro" debido a mi falta de comunicación, incluso no respondía sus mensajes de WhatsApp, aunque los leía. Sin embargo, él estaba dispuesto a "adaptarse" a mí. Pensé que debía ser muy bueno en lo que hacía para que él quisiera adaptarse a mi estilo.

Le dije que lo pensaría, ya que en realidad no estaba interesado en el ascenso, ya que tenía otros objetivos en mente. No me seducía la idea.

Días después, una colega y gran amiga me comentó que le había "tapado la boca" al jefe. Le pregunté por qué, y ella me explicó que después de nuestra reunión, él se reunió con otros líderes y jefes y les dijo que no veía futuro en mí para ese puesto, pero prefería tenerme a mí en lugar de traer a alguien de afuera, ya que al menos podía contar conmigo para ser puntual y cumplir (siempre he sido muy responsable y puntual).

Esta noticia me dolió profundamente, ya que consideraba a este jefe casi como un amigo. Habíamos tocado temas personales en nuestras conversaciones, y confiar en alguien siempre me ha costado. Tal vez sea inmadurez, no lo sé, pero este recuerdo a veces me atormenta.

Eventualmente, renuncié a esa empresa y conseguí otro trabajo con mejores condiciones, lo que me permitió completar mis estudios. Cuando entregué mi carta de renuncia, ese jefe no estaba presente, lo cual me alegró porque no quería verlo. A veces, era desagradable con nosotros y nos trataba mal.

Quedó esa sensación pendiente, me hubiera gustado decirle muchas cosas, pero ya pasó. Al menos me desahogué aquí.

Es triste que existan personas tan traicioneras, que aparenten apoyarte y luego hablen mal de ti a tus espaldas. A pesar de todo, demostré que estaba equivocado y que era un triunfador, y como mi colega dijo, le tapé la boca.

Ahora tengo más cautela al hablar con alguien en el trabajo, pero también he cuestionado muchas cosas sobre mí mismo. A veces, por más seguro que me sienta, proyecte lo contrario. No estoy seguro, pero este jefe hizo que me autoanalizara y me sentí inseguro por un tiempo, aunque poco a poco he recuperado la confianza.

Mis disculpas por la redacción, estoy escribiendo desde un celular. Les envío un abrazo y les deseo unas felices fiestas patrias.



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