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Poder popular

Hace unos años, comencé a trabajar en una empresa de servicios. Todo estaba bien: el dinero, el ambiente y el desafío profesional.

Todo marchaba bien, aprendiendo mucho y adquiriendo experiencia, hasta que renunció un gerente y llegó otro individuo que realmente tenía problemas de liderazgo.

Por razones que aún no comprendo, este sujeto comenzó a darle "poder" a los empleados menos capacitados, ascendiendo a algunos de ellos a puestos superiores como capataces o supervisores, incluso a personas que apenas tenían octavo básico. Poco a poco, la autoridad que teníamos los jefes de proyecto comenzó a disminuir, ya que estos individuos comenzaron a pasar por alto los procedimientos establecidos por la empresa y a robar materiales como si el mundo se fuera a acabar. Cuando presentábamos denuncias, solo recibíamos reprimendas y se nos indicaba que intentáramos evitar que robaran tanto. En resumen, una situación absurda e inexplicable.

Pronto, el ambiente se tornó hostil, y en el terreno uno se sentía más como si estuviera en una cárcel que en una obra de construcción. El trato que estos empleados daban al resto de los trabajadores iba en contra de todas las normas laborales, incluyendo insultos, humillaciones y maltrato. Los trabajadores que no formaban parte de ese círculo tenían que soportar estos abusos simplemente para conservar sus empleos.

Finalmente, llegó el día en que la empresa comenzó a declinar en todos los aspectos: menos proyectos, robos de materiales, supervisores realizando trabajos por fuera con empleados de la empresa, e incluso robos internos. Por la noche, ingresaban a las bodegas, robaban todo lo que podían y luego fingían que había sido un robo externo. Nadie vio nada ni hizo nada al respecto.

Con todos estos problemas, sumados a la mala gestión administrativa, la empresa quebró, dejando a muchas personas sin empleo, sin indemnización justa, con sueldos y prestaciones no pagados, y todo esto terminó en los tribunales. La mayor parte de lo que quedaba de la empresa fue confiscado por el SII (Servicio de Impuestos Internos) y los bancos.

Nunca dejen que estos lleguen al poder, son parásitos que depredan todo a su paso, y lo peor es que no lo hacían con la finalidad de llevar recursos a sus casas, lo hacían más bien para el jale, el copete y las niñas de la noche...



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