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El amor es más fuerte

Soy la de la confesión 562815... Terminé una relación hace un tiempo, casi un año atrás. Lo dejé y me fui a un lugar lejano, a 3000 kilómetros de distancia. Habíamos vivido juntos durante 3 años, compartíamos un departamento y teníamos todas nuestras pertenencias para vivir en paz. En lo laboral, trabajaba como conductor de Uber, usando solo la aplicación para atender clientas. Transportaba únicamente pasajeras mujeres y así construí mi cartera de clientas, alrededor de 36 pasajeras en total. Tenía un buen ingreso, ya que comenzaba a trabajar a las 5 de la mañana y llevaba a una enfermera todos los días, además de transportar a varias personas a lo largo del día. En lo económico, me iba muy bien, atendiendo principalmente a señoritas de la clase alta.

El auto que conducía me lo había regalado mi ex pareja, y yo, tontamente, nunca me preocupé por transferirlo a mi nombre. Un día, recibí un mensaje de mi ex acusándolo de algo realmente perturbador y asqueroso, lo que me dejó en estado de shock. Resulta que este individuo tenía una relación con la hermana de mi ex, una mujer extraña y peculiar que en una ocasión se atrevió a sugerir que debíamos dormir en camas separadas cuando estuvo en mi casa. No le presté atención y me reí, pero a partir de ahí comenzaron las peleas y las discusiones.

Descubrí que la hermana le compraba ropa de marca, incluyendo zapatillas que costaban 130 mil pesos, lo cual desconocía por completo. Esta última pelea surgió cuando fui a dejar a una pasajera en su auto, el auto que me había regalado, no el mío. Al regresar, le reclamé porque el auto estaba sucio y no me había avisado. Su respuesta fue preguntándome por qué estaba tan enojada, a lo que respondí que había visto la boleta de unas zapatillas que le había regalado su hermana, algo que yo ni siquiera sabía que existía. Esto desencadenó una gran discusión, y él se fue sin volver ni dar explicaciones. Desapareció durante varios días, hasta que finalmente volvió, pero fingió no saber nada de lo sucedido.

En ese momento, se llevó el auto que me había regalado con una segunda llave, y el conserje lo ayudó en la tarea. Me quedé sin trabajo, mis pasajeras llamaban y perdí mi empleo. Pasé tres semanas sin hacer nada y las cuentas comenzaron a acumularse. No sabía qué hacer, hasta que finalmente decidí recoger todas nuestras pertenencias, ya que habíamos comprado cosas juntos, incluyendo su ropa de marca. Era mucha ropa y muchas de ellas de reconocidas marcas. Vendí todo, incluso sus calzoncillos Calvin Klein, jajaja. Me compré un auto, no nuevo, pero suficiente para trabajar, y establecí mi pequeña empresa, que hasta ahora me ha ido bien.

Poco a poco, he ido recuperándome, y hay hombres que dejan mucho que desear, por no decir algo más fuerte.

Pd: Me llamo como a los 6 meses que habláramos, que queria su ropa las llaves y papeles del auto y nuevamente lo mande a la chuuu...



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