Palabras de apoyo
Tengo una amiga desde la básica. Ahora entramos en los 30. Hace 5 meses se enteró de que estaba embarazada, noticia que alegró demasiado a ella y a su marido. Al paso de los meses, descubrieron que venía con varias complicaciones. Todo escenario era malo, lo cual nadie desea escuchar. Hace pocos días, la bebé falleció. Tuvo que someterse al procedimiento correspondiente, tomar a su hijo fallecido y en lugar de ver una cuna, buscar un servicio fúnebre que existe para estos casos. Están devastados.
Se acogió a los 10 días de la ley Dominga. Su pareja ya tuvo que volver a trabajar. Ayer la acompañé al supermercado, ya que aún está procesando todo y necesita compañía.
Cuando de repente aparece su jefa, regia ella, con 2 niñitas pequeñas. La saluda casi con desdén y le dice:
"Ya mejórate pronto que te necesitamos rápido en la empresa".
Mi amiga miró con la mirada perdida. Yo quería arrancarle una a una esas pestañas postizas y borrarle la sonrisa de un golpe, pero no se puede hacer. Solo tomé a mi amiga y me la llevé. No hubo la frase inútil pero típica:
"Eres joven, puedes tener otro."
"Al menos no nació, pues así no sufrió."
"Dios quería un angelito."
Y frases que no ayudan, pero en el inconsciente tratan de dar un consuelo.
¿Cómo puede ser tan indolente, peor siendo madre?
Escribo esto desde la oficina del psiquiatra. Hoy se acaban los 10 días. La convencí de venir, ya que no está ni física ni psicológicamente lista para volver. Tal como la jefa piensa primero en ella y su negocio, lo mismo debe hacer mi amiga.
Cruzo los dedos para que le den licencia y pueda llevar su duelo, un duelo que es invisible para muchos pero es real. Aunque no lo crean, el futuro también se puede extrañar.
