Comenzando una nueva vida!
Lo único laboral es que nos vinimos al Sur con mi pareja por su trabajo.
Nos conocimos a los 14 años. Primero me gustaba un amigo que tenemos en común, pero nunca me pescó. Con el tiempo supe que él también gustaba de mí, pero se hizo a un lado por su amigo (mi pareja). Sin afán de victimizarme, dejé todo de lado para seguir nuestros sueños (que al final eran los suyos). Acá nunca encontré trabajo en lo mío, así que con una amiga creamos un emprendimiento exitoso. Tuvimos un hijo que ya tiene 10 años, así que estaba todo bien hasta que se nos ocurrió invitar a este amigo de la adolescencia con su esposa y su hija.
Vinieron un verano y fue entretenido recordar viejos tiempos. Pasaron las semanas y algo comenzó a molestarme. Mi pareja y la pareja de este amigo comenzaron a seguirse en las redes sociales, y ella, con un emprendimiento pequeño, recibía "me gusta" en todas sus publicaciones de este emprendimiento, cosa que nunca hizo con el mío. Compartía sus publicaciones, algo que conmigo nunca hizo. Aun así, intenté convencerme a mí misma de que era una tontera molestarme por eso.
Un día, mi amigo me escribió y me mostró unas conversaciones subidas de tono que tenían su pareja y la mía. No lo enfrenté por eso, porque quería explorar la situación. A veces, las mujeres nos menospreciamos tanto que justificamos todo. Un día le surgió un viaje a Santiago y siempre se quedaba en casa de sus padres. En uno de esos días, mi hijo se enfermó y lo llamé al celular, pero no contestó. Llamé a la mamá y se sorprendió porque no tenía ni idea de que su hijo estaba en Santiago.
Así que recibí otro mensaje de mi amigo para decirme que tenía la idea de que estaban juntos en Santiago, su pareja y la mía. Cuando volvió, lo enfrenté y minimizó la situación. Hice algo que nunca había hecho antes: revisé su celular. Ahí estaban más conversaciones subidas de tono y me di cuenta por lo que decían que habían estado juntos.
Esperé hasta esta mañana que se fuera al trabajo. Imprimí los pantallazos, le escribí una carta y aquí estoy en el bus con mi hijo hacia Santiago. Mi padre me espera en su hogar. Regreso al hogar de mi padre, a la ciudad de la que nunca debí irme, con lo único bueno que al parecer saqué de esto... mi hijo... que no entiende nada y solo cree que vamos de vacaciones a ver al tata.
Él está vuelto loco llamándome, llamando a mi papá. Tengo mil mensajes de WhatsApp de él que no he leído completos, pero si logro ver que me pide perdón. Solo quiero llorar y no saber más de él. Nunca le voy a negar ver a su hijo. Quiero volver a trabajar y retomar mi vida. Dejé atrás amigos y un emprendimiento exitoso por un tipo que no fue capaz de ser honesto.
¿Tanto les cuesta dejarnos si van a andar calientes con otra? No son imprescindibles... podemos sin ustedes. Por favor, sean honestos con sus parejas. Después andan llorando y rogando.
Eso... acá empieza mi nueva vida...
