La última oportunidad
Acabo de leer la confesión “el último intento de emprender” y me hizo recordar mis primeros años de juventud, no me dio para comentar la verdad. En fin, buscando pega y al no contar con experiencia me topé con un aviso para repartir volantes en el centro de la ciudad, no daba mayores detalles, fui y al otro día empecé, era una oficina en un edificio comercial, era para promocionar masajes exprés y le di con todo el entusiasmo a los famosos volantes, pasaron unos 4 días y me llama quien era mi jefa y supuestamente me necesitaba “urgente” en la oficina, fui pensando que había cometido algún error o algo así. Llego y me dice que tiene un cliente pero quería atenderse conmigo, ilusamente le digo que yo no cuento con experiencia y jamás a nadie le había hecho masajes, me mira y me dice “niñita al cliente le interesa el final feliz contigo” y está dispuesto a pagar lo que le pidas.
No tenía idea de que me estaba hablando, cuento corto el viejo quería que le hicieran un 0r4l, atiné a salir corriendo y no volver más, perdí esos 4 días y jamás ni siquiera hice el intento por cobrar mi tiempo ahí, me frustré y estuve como un mes sin salir de casa, pensando a cuánto gente le entregué esos famosos volantes y yo era la única quizás que no sabía que se hacía en esos “centros”...
