La buena onda
De laboral, nada; salvo que, de quienes hablaré, eran mi distracción en ratos de ocio.
Es una página de cuentos bien narrados, onderos y llamativos, de fácil digestión. Me hice fan de ellos porque son una forma de acercar la literatura a las personas que no siempre pueden acceder a la lectura.
Siempre tuve buenos comentarios para con ellos, a pesar de lo mucho que me molestaban sus faltas de ortografía, de redacción y palabras repetidas; en fin, hacía como que no me molestaba porque en la balanza era más lo que disfrutaba leyendo que lo irritante de las faltas.
De pronto, empecé a cachar que al jefe solo le gustaba el aplauso. Cuando le empezaron a aparecer críticos, les escribía un testamento y los baneaba. Es tan psycho que el lector picaba y saltaban en masa a defenderlo, lo cual no tendría nada de malo si no se leyera el nivel de violencia encubierta del tipo y de los seguidores.
Dejé de ser su fan cuando se tiró dos veces públicamente contra una mujer que se atrevió a criticar. La primera vez, en tono pasivo-agresivo, escribió que "tal vez pasó un mal momento y por eso comentó eso, no la voy a banear para que piense lo que dijo", algo así. La segunda vez, escribió un testamento burlándose de ella, porque después de meses había vuelto a comentar y él la había tratado con desprecio. La gente se fue en mala contra la tipa, que según "los había abandonado", con una agresividad online que entonces entiendes por qué las calles están agresivas: los niños, el entorno, todo.
Sentí que no puedo pertenecer a comunidades con ese nivel de agresividad o que, siendo adultos, sigan avalando hacer bullying a los que son diferentes.
Apoyé a la mina y me salí de ahí.
Parecían orcos atacando a alguien que no estaba para defenderse.
Esta comunidad no es así; es bonita, la gente siempre tiene buenas intenciones y cosas lindas para aportar.
No cambien nunca.
