Soy testigo
Estoy agotado de presenciar la persistente violencia en las escuelas. Día tras día, soy testigo de agresiones verbales y físicas, hscia estudiantes y profesores, los niños y niñas no dudan en recurrir a insultos y amenazas. Incluso cuando los profesores les hablan con respeto, continúan con sus conductas agresivas. Como docentes, nos esforzamos constantemente por comprender a los estudiantes, fomentar su aprendizaje y motivarlos. Trabajamos horas extras desarrollando actividades y manteniendo una comunicación abierta con sus familias cuando surgen problemas. Sin embargo, parece que nuestros esfuerzos pasan desapercibidos y no logramos obtener su respeto ni apoyo por parte de las familias. [Lo peor es que esta ocurriendo en Escuelas Básicas, donde la edad de los niños bordean entre los 6 a 13 años]
Es esencial que los padres asuman la responsabilidad de sus hijos. Cuando se suman a las manifestaciones de los docentes, están respaldando una causa fundamental: poner fin a la violencia en las escuelas. Además, no podemos pasar por alto la violencia que algunos padres ejercen directamente sobre los profesores. Recientemente, presencié cómo un alumno intentaba agredir físicamente a uno de nuestros colegas. Es una situación alarmante que no debe ser pasada por alto.
Pienso dejar el sistema después de 15 años, agradecería sus datos o ideas para emprender en otras áreas.
