La mala racha
Soy de la confesión 54125...
Agradezco cada palabra que escribieron para mí, tanto las buenas como las no tan buenas.
Mi esposo es un hombre muy trabajador, se mueve por aquí y por allá, pero tocó la mala racha en la que ambos nos vimos sin trabajo al mismo tiempo. Se acumularon las deudas y vinieron problemas familiares, de esos que te destrozan el alma, de esos que, como mamá y papá, te van a doler toda la vida.
A quienes me decían que fuera al Cesfam, déjenme decirles que ya lo hice y me hicieron esperar una hora para hablar con la asistente social, para tres meses más antes de hacer una evaluación y que ella me derivara al psicólogo.
Mi esposo no es un hijo más. Ambos estamos batallando con esto, quizás no lo mencioné tanto en la confesión porque quería expresar mis sentimientos. Pero él es un buen hombre y un buen papá. Sale a trabajar aunque sea por 5 mil pesos. Él dice que es dinero que no tenemos y, por último, nos sirve para el pancito.
Agradezco a quienes pedían que les hablara por interno, pero la verdad es que no busco aprovecharme de nadie, como leí en un comentario por ahí. No soy ese tipo de persona que busca sacar lástima de la gente. De corazón, a quienes querían ayudarme, les doy las gracias. Espero que la vida y Dios les multipliquen todo lo bueno que hacen. Jamás esperé tener ese tipo de comentarios ofreciéndome ayuda, y dejaré en claro que no les enviaré un mensaje, porque yo solo quería desahogarme con ustedes (digo por si alguien intenta adelantarse haciéndose pasar por mí).
Sé que esto pasará pronto. Tengo la fe de que esto acabará.
Gracias por leerme, por sus buenas intenciones y créanme que tomé cada bonita palabra que me dejaron.
Respecto a mi trabajo, yo acá no me meto con nadie. No le falto el respeto a mis colegas ni me interesa lo que hagan con sus vidas. Yo solo vengo a hacer mi trabajo y nada más. El día que den una queja de que no estoy haciendo bien mi trabajo, me preocuparé. Hasta el momento, no he recibido eso. He trabajado en otros lugares donde me he relacionado con las personas de una manera maravillosa y hasta el día de hoy nos hablamos, aunque ya no seamos colegas. Pero aquí es imposible. Por lo mismo, vengo y hago lo mío.
Una vez más, muchas gracias. Espero en un tiempo más volver a escribirles para decirles que esta tormenta ya pasó, porque sé que será así.
¡Un abrazo cargado de bendiciones! Sé que no soy la única pasando por esto y deseo para ustedes que quienes estén en mi misma situación salgan adelante.
