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Superando obstaculos con amor

Soy hija de madre soltera. Nunca me faltó nada, pero tampoco sobraba. No tenía plata para estudiar y me propuse lograrlo igual desde chica. Era la matea del curso. Me gané dos becas y podía estudiar gratis, pero quedé embarazada al salir del colegio y perdí esa oportunidad. Estando embarazada, hice preu y me fue bien en la PSU. Entré a estudiar a una u tradicional con mi hija de 6 meses. Fue difícil compatibilizar porque estudiaba en sistema regular (diurno) y debía trabajar los fines de semana. Dejaba a mi hija en el jardín mientras iba a la u y estudiaba cuando se dormía. El papá brillaba por su ausencia. En esa época era una carga para mi mamá. Aunque yo me pagaba lo que no cubría la beca de la u y mantenía a mi hija, vivíamos con ella y me convertí en un problema.

En cuarto año de la carrera intenté apurar ramos y buscar trabajo como administrativo. Lo conseguí y me titulé al año siguiente. A esa altura, mi mamá quería que me fuera de la casa lo antes posible y, al primer año de trabajo, con mucho esfuerzo compré mi casa y me fui con mi hija. Era súper lejos y no se podía llegar si no era en auto. Luego de un año viviendo ahí y llena de deudas, pero sacando adelante el proyecto, pude comprarme un auto y mejoró mucho nuestra calidad de vida. Siempre tenía que poner a mi hija en colegios con extensiones horarias que cubrieran mi jornada laboral y, aunque mi pololo me ayudaba harto en eso, ambos trabajábamos y no teníamos quién cuidara a la niña.

Con los años, la situación fue mejorando y la relación con mi mamá también. Decidimos vender la casa donde vivía ella (que era mitad de ella y mitad mía) y se fue a mi casa. Ella quería ayudarme por todo lo que no había hecho cuando viví con ella. Lo sentí como un regalo de la vida (ahora tengo otro hijo pequeño y es una bendición contar con ella). Con el dinero de la venta, mi mamá logró jubilarse, porque tiene un DAP bastante bueno que es más que un sueldo mínimo, y con mi parte me doy las vacaciones que siempre soñé cada 4 meses (adicta a los viajes). Hoy en día tengo un excelente sueldo que me permite cubrir todo y además ahorrar. Mi pareja tiene un sueldo similar que también le da la posibilidad de ahorrar, y juntos estamos juntando dinero para el anhelado sueño de una jubilación como Dios manda. Tenemos 30 años recién cumplidos.

Lo que quiero expresar con mi historia es que a veces las circunstancias no son las mejores, pero si uno se lo propone, puede cambiar el destino, sobre todo si lo que te motiva es el amor por los tuyos.



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