Empresa pequeña, infierno grande
Trabajo en una empresa conocida, pero pequeña. No alcanzamos a ser 20 personas.
Mi desahogo es el siguiente: llegué a trabajar ahí hace 5 años como vendedora (en ese momento tenía un título técnico de un I.P), pero como no tenía trabajo, acepté igual nomás, aunque me pagaran el mínimo.
Me contrataron por 3 meses para cubrir una temporada (desde el inicio el trato fue ese). Mis compañeros eran relativamente buena onda, pero se pegaban sus shows haciéndome la ley del hielo o ignorándome, me dejaban almorzar sola cuando todos ya habían almorzado, etc. Todo eso me hacía sentir mal, pero pensaba en que necesitaba la plata y que era por poco tiempo. (Creo que se ponían así porque yo no era oriunda de ese lugar). En fin, esos 3 meses se portaron bien y mal, a veces eran un amor y otras veces el demonio.
Se cumplieron los 3 meses y chao pescao.
Pasado aproximadamente 1 mes, me llama uno de los dueños y me dijo que tenía una vacante, así que fui a hablar con él y me dio una posición asociada a mi área. Ahí empezó el verdadero infierno, se pusieron cada vez peor: no me pescaban, me pelaban, salían a comer y no me invitaban. Me ignoraban y me hacían sentir mal (a pesar de que no eran mis amigas, igual soy sensible con esas cosas). Creo que les dio rabia que me mandaran a trabajar a una oficina de lunes a viernes (en ventas trabajan de lunes a domingo) y porque yo fui la última en llegar (la más nueva llevaba ahí como 4 años y otros llevaban toda la vida).
Con el tiempo, fui ganando la confianza de mi jefe (uno de los dueños de la empresa) y empezamos a tener más confianza y a llevarnos súper bien (cuando lo veo es como ver a un papá).
Durante todo este tiempo, siempre ha habido chismes y conspiraciones en esa área en mi contra (cosas comprobadas), con testigos, conversaciones y correos que han quedado en la papelera pero que nunca eliminaron, aunque estaba todo ahí. En resumen, se ponían de acuerdo para fastidiarme durante la semana, el día, el rato, etc. (siempre he asumido parte de la culpa para encontrar mi responsabilidad).
El tiempo seguía pasando y seguían igual de malas. Mi jefe siempre se dio cuenta de eso y me decía que iba a pasar, que era envidia de chicas jóvenes y que todo pasaría. Al mismo tiempo, mi jefe siempre me decía lo contento que estaba con mi trabajo en la empresa y me nombró jefa del área de ventas (sí, en la misma que llegué como vendedora). Yo estaba saltando de alegría porque me subieron mucho el sueldo y los beneficios también. Además, me dieron una beca para poder terminar mis estudios universitarios (de verdad, todo esto lo he logrado con lágrimas literales, porque entre medio de todo esto hay muchas cosas que omito porque la confesión ya es larga XD). Terminar mis estudios universitarios es un sueño personal y un regalo para mi familia (lo hago por mí y también por ellos, para darles una alegría). Me puse a estudiar y terminé mi carrera con lágrimas de estrés, pensando muchas veces que no podría, pero pude (terminé la carrera con un promedio de 66 en la U). Ahora estoy esperando que me envíen la fecha de la defensa de tesis.
Hoy en día, trato de mantener la paz porque realmente quiero que todos trabajemos en una empresa genial y con un buen ambiente. Sé que en el trabajo no hacemos amigos, pero quiero que las personas que trabajen conmigo estén contentas y que todos nos llevemos bien si pasamos todo el día juntos. Aún no he logrado eso porque realmente ellos no ponen de su parte. Por mi parte, doy permiso para todo, cuando digo todo es todo (incluso para ir a comprar el pan, sí, comprar pan), si tienen médico, si tienen reuniones, si tienen eventos, irse temprano, llegar tarde, etc. Todo esto no se descuenta ni un solo peso y tampoco deben devolver el día o las horas. Realmente no sé qué más hacer, sé que soy humano y debo tener algo que les molesta, pero realmente pongo mi mejor esfuerzo aunque siento que nada resulta. Aunque no lo demuestre, en realidad me hace sentir muy mal y triste por dentro. No sé cómo lograr que todos se lleven relativamente bien y que dejen de hacerse daño con chismes, mentiras y peleas.
