Viaje a Vancouver - Venus
Hace ya unos años, tomé la idea de salir de Chile, de Santiago, e irme a Vancouver, Canadá. Nació la idea, como para muchos, buscando mejores oportunidades, empleo para pagar deudas en Chile... xD, ver si se puede ahorrar algo para tener una base económica y financiar algún emprendimiento; en mi caso, mi emprendimiento es la construcción.
También, soy fiel creyente de que conocer otra cultura, otras personas, enfrentarme a otro idioma, son vivencias que hacen crecer. Entonces, luego de estos años de comentar que me iré y convencerme, llegó el momento. Me tomó unos 3 años aprox. madurar la idea y juntar dinero para mi pasaje. (Suerte para mí, acá están en la misma mi hermana y mi cuñado), así que ingresé ya teniendo dónde llegar. Sin papeles, ni permiso de trabajo, ni inglés. ¡Es un desafío! Así que si tienen una idea similar, comiencen hoy a mejorar su inglés, les juro que se les hará más sencillo. Yo recién llevo 3 meses y la comunicación, ufff, la necesito.
Hace algo más de 1 1/2 año, me encontré con Venus, una gran mujer. Hermosa por donde se le mire, cariñosa, esforzada, buena persona, y teníamos mucha química. Desde el día uno, le comenté de mis ganas de irme a Canadá y cosas así. Siempre me apoyó. El tema es que pasó el tiempo y cada vez me fui enganchando más y más de ella. Pero también tenía muy claro lo que quería hacer, una misión para mejorar mi vida y la de mi familia.
Venus fue y es un gran amor en mi vida. La pienso cada día y le deseo lo mejor en todo. ¿Por qué no se vino conmigo? No tengo los medios, al menos aún; estoy de roomate, no gano mucho, trabajo mucho y Vancouver es muy, muy caro. Ella se tituló recién de matrona y tiene un hijo muy pequeño, que tiene lazos con su padre. Una situación complicada.
Por el bien de ambos, decidimos no hablarnos más, pero hay momentos en los que solo quiero decirle: Gracias por todo el amor que me entregaste, por apoyarme a pesar de lo que nos costaría. Decirle lo mucho que la amo y que siempre la llevo conmigo. El futuro es incierto, acá no sé cuánto me quede, qué pasará en ese tiempo. No puedo amarrar tu vida, pero sí desearte de todo corazón que seas realmente feliz. No te texto, no te busco, porque así me lo pediste y tampoco quiero aparecer y desaparecer y así. No te lo mereces.
Mucho amor, mi bella Venus. Yo estoy bien, me compré una bici, tú sabes lo mucho que me gusta y me hace bien.
Un gran abrazo potito.
Tu Apolo
