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Todos se preocupan de su futuro

Estuve años en la banca, el Banco Naranja. Me dio todo: casa propia, vehículos familiares; algo impensado para mí, que venía de muy abajo. Estudié muchísimo, casi con becas, porque mi mamá no podía con todo. Tengo un hermano que vivió más penurias de chico. Hoy, a sus casi 40 y tantos, le va muy bien, muuuy bien. Somos una familia que logró todo a punta de esfuerzo, absolutamente todo lo que tenemos. Ahí viene el problema...

Entré al banco de seguridad en inglés. Buenas lucas acorde a la pega. Entré con contrato fijo y hasta ahí bien. Estaba segura de mis capacidades como para quedarme, pero entré con un cabro recién egresado, sin experiencia pero amigo del jefe. Jefe cuicón mal. Ahí empezó mi calvario... Yo cumplía metas, siempre; el cabro no. Realizaba pruebas exigidas por el banco al 100%, este cabro ni al 20%. Pero él llegó con indefinido de una, ganando más que yo. No entendía nada. Pasaron mis 6 meses y me despidieron por término de contrato. Por cumplimiento, yo debería haber seguido. Por apellido y pituto no. La embarré. Hablé con mi jefe porque dejaba la pega de lado. Quizás debí callar, pero sentía que no era justo que me dejaran la pega de lado porque el "mate huev*s" de mi jefe prefería preguntarle al hijito de papi si la polola venía a Santiago.

Hoy van 3 meses sin pega. Pequé de estúpida y lo dejé como referencia en mi último empleo. Resultado: nadie me contrata. Estoy viviendo al tres y al cuatro con suerte, de comer, ganando con suerte 10 lucas diarias para vivir. Ni pensar en pagar mis cuentas. Ya fui a la municipalidad a pedir mercadería. Mal... Consejo malo, pero consejo al fin: guarden sus penurias en la pega. El jefe siempre es amigo del superior, siempre irá por el que tiene pituto. No dejen de referencia al patrón que fundó la empresa; él cuidará sus intereses y los de los apadrinados. Cállense porque la vida es muy difícil.

En conclusión, estoy en una tremenda depresión, tratando de "parar la olla", endeudada hasta más no poder. Tengo hijos, pero no me alcanza ni para el diario vivir. A veces pienso en el seguro de desgravamen. Así de mal estoy.



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