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Denunciando a tiempo

Mi hija de 9 años empezó a sufrir bullying en un colegio al que la cambié debido al cambio de casa, justo después de la pandemia y el retorno a lo presencial. En el segundo semestre, comenzaron a acosarla, molestarla y excluirla. Me di cuenta de su cambio de ánimo para ir a clases y ella me empezó a contar poco a poco estas situaciones. La primera vez fui al equipo de convivencia. Costó mucho que me recibieran, pero finalmente lo hicieron. La respuesta fue que activarían protocolos y que en el aula no la molestaban, etc. Las cosas se calmaron durante una semana, pero un mes después volvieron a lo mismo. Volví a ir y de nuevo fue lo mismo. Esta vez, solicité que citaran a los apoderados de quienes la molestaban, pero no lo hicieron. Mi hija salía cada vez peor de clases, lloraba. Me dolía el estómago ir a buscarla porque no sabía qué le había pasado. Fueron tres días horribles y decidí dejarla en casa unos días para que se sintiera mejor.

Solicité unos días de permiso en el trabajo para hacer teletrabajo y me lo dieron, así que hicimos un plan con mi hija. Le pasé un celular y le dije que si le pasaba algo, me llamara, que grabara y que se defendiera a golpes si era necesario, pero que no permitiera que abusaran de ella. Mientras tanto, seguí insistiendo para que me citaran a una entrevista. Solo me daban vueltas y no hacían nada.

Después de una clase de educación física, encerraron a mi hija en un baño y le quisieron pegar. Se encerró en el baño y me llamó. Agarré el celular de mi trabajo y llamé al colegio. Les dije que si no sacaban a mi hija del baño en ese instante, llegaría con carabineros. Rápidamente la sacaron y la ayudaron, dejándola en otra sala hasta que llegué.

Al llegar, me la llevé en silencio. No dijimos nada, mientras ellos se desesperaban pidiendo disculpas y diciendo que activarían protocolos. Le di la mano a mi hijita y nos fuimos en silencio, ambas tratando de mantenernos fuertes. En casa, llamé a la superintendencia de educación y los denuncié. Puse la denuncia en la página con lo que mi niña había grabado. También los denuncié en la fiscalía. Conseguí un certificado médico para mi hija y no la llevé a clases por varios días.

Días después, supe que la denuncia les explotó en la cara. La situación se volvió un caos y yo ya tenía listo un plan B de exámenes libres (porque en Chile se puede educar en casa, no es obligatorio asistir a un colegio tradicional). Me pidieron que no me la llevara y que activarían los protocolos de inmediato. Al retirarla, dejé claro que era por el bullying. El colegio estaba bajo intervención del ministerio, todos los docentes y asistentes también.

Además, denuncié a todos los responsables por la vulneración de derechos contra mi hija. La investigación estaba en marcha y compartí mi caso en los grupos de WhatsApp de los cursos del colegio para que todos los apoderados supieran. Las familias de los agresores estaban bajo intervención de una dupla psicosocial del tribunal de familia.

Debo admitir que siento satisfacción de que aquellos que hicieron sufrir a mi niña estén pasando por lo mismo ahora. Mi hija terminó el año con exámenes libres. Este año volvió a incorporarse con la ayuda de terapia y ha estado mucho mejor. Ha sido un buen año para ella.

Mi consejo es que denuncien, griten y luchen. Defiendan a sus hijos, protéjanlos de cualquier forma posible. Esto afectó la autoestima y la seguridad de mi hija, y aún sigue en terapia. Debemos actuar a tiempo. Si es necesario, estén dispuestos a que pierdan un año escolar, pero cuídenlos.

Pregúntenles todos los días cómo les fue. Presten atención incluso a los detalles más pequeños de lo que cuentan. Enséñenles a defenderse y a confiar en ustedes. Mi hija incluso mencionó el suicidio. No podemos controlar cómo crían a sus hijos los demás, ni podemos prevenir todas estas situaciones, pero sí marca la diferencia que nuestros hijos nos vean como sus aliados y que los defenderemos ante cualquiera.

¡Por favor, denuncien! Denuncien a las escuelas, denuncien a las familias de los agresores y saquen a sus hijos de esos entornos. Perdón por ser repetitiva, pero es mejor que pierdan un año escolar que perder la vida de sus pequeños. Prefieran que los suspendan o los citen por defenderse, a que sean abusados.

Si alguien está pasando por algo similar, déjenlo en los comentarios. Con gusto, desde mi desagradable experiencia, ayudaré en lo que necesiten para presentar una denuncia.



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